
Su bondad y sus prodigios eran conocidos por todas partes, sobre todo por el especial don de curar de gracia.

El diablo, delante de todo esto, se moría de envidia. Fra Gari lo sacaba de sus casillas,no lo podía soportar, así que decidió tomar forma de ermitaño e ir a vivir cerca de el, para ver si podía llevarlo por el mal camino.

El maligno endemonió ni más ni menos que a Riquilda, la hija del Comte(conde) Guifré el Pilós. El conde preocupado, hizo asistir a la chica por diferentes medicos y exorcistas, pero ninguno de ellos pudo sanarla.

Ante la desesperación, Guifré el Pilós, decidió encomendarla a aquel ermitaño de Montserrat que tan buena fama tenía. Fray Garí, después de una primera resistencia argumentando que su hogar no era digna para una princesa, acabó aceptando la demanda ante la desesperación del padre.
Según la leyenda, el diablo endemonió de tal manera la chica, que a la vez era tan hermosa y que tentó tan increíblemente el ermitaño que Garí no pudo resistir la tentación de cometer un gran pecado y la acabó forzando.
“Hoy en día podemos analizar la moral de la época en la cual “la tentación de la mujer endemoniada” servía para justificar abominables crímenes,
sin aceptar que el problema era a veces la propia doble moral sexual enfermiza y la prepotencia machista, pero bien, proseguimos...”
Fray Garí se sintió tan y tan culpable ante el crimen cometido que no se le acudió nada mejor que acabar con la vida de la doncella y enterrarla a pie de ermita.
La culpa que sentía era tan grande que tomó la decisión de ir a Roma a obtener
una penitencia del Papa.
Cerca de la montaña de Collbató, Garí se sentó sobre una piedra a descansar.
Tanto y tanto pesaban sus culpas que según la leyenda dejó un hoyo, conocido
todavía por los habitantes de la zona con el nombre de “la huella de Fray Garí”
Al llegar a la Santa Sede, el Papa se escandalizó por el horrible crimen
cometido y trazó con el cetro papal un círculo alrededor del ermitaño diciendo
que si el crimen no era perdonable por Dios, este haría que el trozo de tierra
delimitado se hundiera enviándolo al infierno y que en caso de que no pasara
esto, el Señor lo podría perdonar algún día.
Acto seguido, al ver que Fray Garí no se hundía, el Papa dictó su penitencia:
Obedeciendo la sentencia, Garí vio con el tiempo como todo el cuerpo se le cubría de pelo, sus uñas crecían y sus vestiduras acababan desmenuzándose hasta desaparecer del todo. Refugiado en una cueva de Montserrat, sin intercambiar ni una palabra con nadie y yendo a gatas, parecía talmente una bestia misteriosa.
Tanto era así que pasado mucho y mucho tiempo, cuando el Conde Guifré ya casi no recordaba su endemoniada hija Riquilda, este decidió ir de cacería por aquellas tierras acompañado otros nobles y sus perros interceptaron aquella extraña criatura, que fue traída a Barcelona y encerrada como curiosidad en una prisión.

Pasado el tiempo, Guifré el Pilós engendró un nuevo hijo, el que fue después el Conde de Mir, y organizó una gran fiesta en motivo del bautizo del niño.
Durante la ceremonia se le acudió enseñar a los otros nobles, la mayoría de
ellos expertos cazadores, la criatura que hacía tiempo había capturado por
Montserrat y la hizo mostrar en medio del banquete.
El público miraba despertado por la curiosidad sobre aquella bestia, afirmando que hasta entonces ninguno de ellos había visto una de igual rondando por los bosques, cuando de repente, al niño de tan sólo 3 días de vida exclamó:
“Levantate, Garí, que Dios ya te ha perdonado”
ser era nada más y nada menos que el ermitaño Fray Garí, que en aquel precisoinstante explicó todos los hechos al Conde Guifré.

Escandalizado, el Conde pidió a Garí que lo acompañara allá donde había enterrado su hija, y allá debajo la encontraron, sana y salva
En este punto, la historia acaba sin explicar cuál fue el destino de fray Garí.
Actualmente, todavía hoy se conserva esta leyenda en unas bonitas baldosas
detrás el quiosco de la Calle Condal, donde antes había habido la prisión donde Fray Garí restó cerrado y algunas representaciones iconográficas suyas:
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La versión escrita más antigua de esta historia data de 1239 y la podéis encontrar en la pág. 274 del libro “Cultura Popular del Montserrat” de Jordi Serra y Massansalvador
Montaje y recreación:
GeliAngels Martínez
ya yo ya la sabia del libro histories de montse ...la montanya
ResponderSuprimiruf me imagine toda la historia...
ResponderSuprimirYo creo que pobre Fra Garí seducido por el diablo ordeno descapacitar a la pobre ija de el rei que en ese momento estaba contenta de estar en Monsarrat yo personalmente creo que este mito o leyenda esta muy bien y ami me gusta mucho
ResponderSuprimires un cuento muy tradiciolan
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