martes, 30 de marzo de 2010

LOS ARBOLES -FEÉRICOS - EL SAÚCO-2ª parte

EL SAUCO - 2ª Parte



El Saúco es otro árbol feérico. En los que dan fruto tiene su hogar la Madre del Saúco, y bajo sus raíces viven multitud de Elementales.
A un árbol tan querido por los elfos es una gran imprudencia infligirle cualquier daño, en tal caso la respuesta es contundente:

Los elfos se vengan rápido, el agresor puede perder la vista, o puede perder sus cosechas, o su hijo puede enfermar.
El temerario podrá congraciarse con los espíritus guardianes
del árbol si les ofrece lana, agua y pan, todo ello invocándolos con las siguiente fórmula:


“Padre del Saúco y Madre del Saúco,
aquí os traigo algo que hilar y algo que comer.
Comed e hilad, y olvidad a mi hijo "




Normalmente los elfos se consideran desagraviados y dejan en paz a las víctimas de sus castigos.



Hans Christian Andersen (1805-1875) nació en Odense (Fionia) en el seno de una pobrísima familia. Este sensible escritor se inspiraba en el folklore de su país, si bien no era riguroso en sus escritos como otros folkloritas, que transmitían el legado tradicional de manera fiel.

“La Flor del Saúco” es uno de sus cuentos en que revive el personaje de
La Madre del Saúco. Este cuento fue ilustrado por eminentes artistas: Arthur Rackman en su acuarela representaba el momento en que el árbol surge de la tetera sosteniendo a la anciana hada del saúco, que se mimetiza con las flores y hojas del mismo.



También Kay Nielsen, nacido en Copenhague, llego a Inglaterra en 1912, en un momento en que los libros ilustrados de calidad estaban en auge, compartió época con Edmun Dulac y Arthur Rackham, que ya eran muy famosos y compartió también parte de su éxito, pero su fama no tan sólida no resistió los cambios de modas y otras circunstancias y tras la primera guerra mundial, se vio obligado a dejar la ilustración. Murió en 1957 casi totalmente olvidado.
Sin embargo sus trabajos se han revalorizado recientemente y vuelven a fascinar, como en la acuarela sobre el cuento de Andersen, el artista lo sintetiza:

En el primer plano vemos la tetera de la cual sale el saúco, detrás la pareja de ancianos que, cariñosamente, se dan las manos bajo la complaciente sonrisa del hada del saúco, el saúco que ellos habían plantado en su niñez, y que ahora les acoge ancianos bajo su copa. Desvaneciéndose en la bruma se ve el bardo en el cual el anciano vivió sus aventuras de juventud.



HE AQUÍ UN FRAGMENTO DEL CUENTO DE ANDERSEN:



Había una vez un niño que se resfrió, porque salió de casa y se mojó los pies. Nadie adivinaba cómo pudo mojarse con el tiempo seco que reinaba.
Su madre lo desnudó, lo metió en la cama y pidió la tetera para hacerle un cocimiento de flores de saúco, que es muy bueno para entrar en calor.
Un viejecito muy simpático y amable que vivía solo en el piso más alto y llevaba una vida retraída, porque no tenía mujer ni hijos, bajó a ver al enfermito, pues quería mucho a los niños de los vecinos y sabía contar cuentos de hadas con tanta gracia que era un placer escucharlo.



- Anda, si te tomas el agua – dijo la madre-, acaso te contará un cuento.

- Veremos si sé alguno que no haya oído – asintió el viejecito sonriendo-- ¿Pero cómo se ha mojado los pies este mocoso?- preguntó.

- Eso digo yo – contesto la madre-. Nadie lo entiende.

- ¿Quiere contarme algo? – preguntó el niño.

- Si, pero antes me has de decir qué profundidad tiene, aproximadamente, la cuneta del callejón de la escuela por donde corre el agua.

- Me llega a la mitad de las botas – contestó el niño-; pero estuvimos chapoteando en los hoyos más hondos.

- Ya sabemos cómo te has mojado los pies – dijo el anciano-. Ahora tienes derecho a que te cuente un cuento; pero ya no sé más.

- Invéntelo – replico el niño-. Mamá dice que cualquier objeto que usted mire puede convertirse en un cuento de hadas, y que usted sabe sacar una historia de todo cuanto toca.

- Es verdad, pero esos cuentos o historias no valen nada. Los buenos acuden por sí mismos llamando a mi frente: “¡Eh, aquí estamos!”.

- ¿Llamará pronto uno?. – preguntó el chiquillo. La madre reía mientras echaba en la tetera flores de saúco, vertiendo sobre ellas agua hirviente- ¡Un cuento! ¡Quiero un cuento!

- Ya lo contaré si me acude. Son tan orgullosos que sólo vienen cuando les place. Espera – dijo de pronto-, aquí hay uno. ¿Ves la tetera? Pues dentro hay un cuento.



El niño fijo sus ojos en la tetera. La tapadera se abrió lentamente y las flores de saúco empezaron a salir de una en una, blancas y frescas, con sus ramas correspondientes que se iban alargando en todas direcciones y hasta
el pico brotaban, formando un arbusto, ¿qué digo arbusto?, un árbol, que
extendió sus ramas hasta la cama y descorrió las cortinas a un lado, cargado de
flores que impregnaron el aire de suave aroma. En medio del árbol apareció una
anciana de simpático aspecto, luciendo un extraño vestido tan verde como las
hojas y tan adornado de grandes flores de saúco que se hacía difícil distinguir
el vestido del árbol mismo.




- ¿Cómo se llama esa señora? - pregunto el niño.

- Mira: los griegos y los romanos decían que era una dríade – contesto el viejecito-; pero nosotros no lo entendemos así. En el barrio de los marineros la llaman “Madre del Saúco”. Ahora fíjate bien en ella y no apartes la vista del hermoso árbol.

“En el ángulo de un patio reducido de una humilde casa de barrio de Niburgo había un enorme saúco lleno de flores, bajo el cual se sentaron dos ancianos una tarde de verano.

Eran un viejo marinero y una no menos vieja mujer. Ya tenían nietos y pronto celebrarían las bodas de oro, pero no podían recordar la fecha exacta, y la Madre del Saúco, que descansaba en el árbol y los miraba complacido como mira en este momento, dijo:

“Yo sé perfectamente en qué fecha cae la fiesta de vuestras bodas de oro”

Pero ellos no la oyeron y siguieron hablando de sus tiempos pasados.

- ¿Te acuerdas - decía el viejo marinero – de cuando éramos
pequeños y nos divertíamos juntos? Jugábamos en este mismo patio y solíamos hacer jardines plantando ramitas en el suelo.

- Lo recuerdo como si fuese ayer – contestó la anciana -.
Luego, regábamos las ramas y una de ellas, una rama de saúco, echo raíces y creció, hasta convertirse en este gran árbol que ahora nos da sombra en la vejez.


- Tienes razón – dijo el anciano – Y ahora recuerdo que en
ese otro ángulo había un tonel muy grande lleno de agua por donde mi fantasía navegaba en un barco que yo fabriqué. Pero pronto hube de navegar por otras aguas.

- Sí, pero antes fuimos a la escuela y aprendimos algo – dijo
la esposa-, y luego nos confirmaron. Los dos lloramos aquel día, y por la tarde subimos juntos de la mano a la Torre Redonda desde donde contemplamos la inmensidad de mar y tierra que rodea Copenhague; después fuimos paseando a Frederiksburgo, por cuyos canales vimos el paso de los Reyes en magníficas barcas.

- Pero de pronto tuve que embarcarme y pasar varios años
Navegando por lejanos mares.



- Y bien que te lloré por creía que te habías muerto y te habían
Sepultado las olas para siempre en el fondo del mar. ¡Cuántas veces me levanté de noche a ver si había dado vuelta la veleta!
Daba muchas vueltas, sí, pero tú no volvías. De un día me acuerdo como si lo viera:…….
Llovía a cántaros, vino el basurero a la casa en que servía, bajé la basura y me detuve un momento en el portal. ¡Qué tiempo tan infame! En éstas, se acerca el cartero y me entrega una carta.



Era tuya, y Dios sabe el mundo que había corrido hasta llegar a mis manos. La abrí para leerla enseguida, y lloré y reí, de alegría. ¡Qué feliz me sentía al saber que estabas en países cálidos, donde se cultiva el café! Debían de ser tierras maravillosas, según lo que me decías en aquella carta que yo leía olvidada de que llovía a cántaros y del cubo de la basura. Y tan pronto siento que me pasan un brazo por la cintura…

- Y me diste tal puñetazo en la oreja que aún me duele.
- No sabía que eras tú… Llegabas al mismo tiempo que la carta y estabas tan guapo y aún lo estás. Te asomaban por el bolsillo puntas de un pañuelo de seda y llevabas un sombrero flamante. ¡Qué elegante! ¡Y con aquel tiempo y aquella calle que parecía un río!.

- Entonces nos casamos – dijo él- ¿Recuerdas cuando nos nació
El primer hijo y después los otros : María, Nicolás y Cristóbal?

- ¿Cómo puedo olvidarlo? Ya han crecido, son útiles a la sociedad y todo el mundo los aprecia.

- Y sus hijos ya son padres también – dijo el viejo marinero-. Nuestros bisnietos son unos niños excelentes. Si no estoy en un error nos casamos por este tiempo.

- Hoy es el día de vuestras bodas de oro – dijo la Madrecita del Saúco alargando la cabeza entre los dos ancianos, que creyendo que era la vecina que venia a saludarlos se miraron mutuamente estrechándose las manos.



“Poco después llegaron los hijos y los nietos, porque sabían que era el día de las bodas de oro. Ya por la mañana habían visitado a los viejecitos para darles la enhorabuena; pero ellos, que recordaban cosas tan remotas, olvidaron aquella tan reciente. El saúco desprendió su más suave aroma, el sol brillo poniendo un nimbo de gloria en las testas de los ancianos; y el menor de los nietos bailó ante ellos gritando, lleno de gozo, que por la tarde se celebraría una gran fiesta, con patatas asadas. Y la Madre del Saúco saludaba desde el árbol diciendo como los otros: ¡Enhorabuena!”.



- ¡Eso no es un cuento de hadas! – dijo el niño que no había perdido palabra.
- Si lo entiendes, verás que sí - dijo el viejecito que contó la historia --. Se lo preguntaremos a la Madre del Saúco.
- No es un cuento de hadas - dijo ésta -, pero ten paciencia. De la vida real salen los más bonitos cuentos de hadas: “No para otra cosa ha brotado mi hermoso saúco de la tetera”.




Fuente: Elfos y Hadas en la Literatura y el Arte

Montaje y Recreación:

LOS ARBOLES -FEÉRICOS - EL ROBLE-1ª parte



LOS ARBOLES FEÉRICOS-1ª parte


Son muchos los árboles feéricos, aquellos que son morada predilecta de algún elfo o que reciben una especial protección de estos seres.
Estos son algunos de gran tradición...……..:

Los robles están repletos de hadas, ya lo dice un refrán inglés:

“Las hadas están en los viejos robles”, y ya los antiguos druidas les rendían culto. Los bosquecillos de robles están encantados cuando jóvenes especímenes rebrotan de los tocones de árboles talados; un bosque así es peligroso cuando se ha puesto el sol.


Pero todavía es peor cuando el bosque ha sido talado tres veces y está lleno de campánulas. Los matorrales que surgen de los robles abatidos están repletos de los espíritus furiosos de estos árboles que surgen de los robles abatidos están repletos de los espíritus furiosos de estos árboles
Maltratados, y uno no debe acercarse a ellos.

En cuanto a los alisos, tienen la costumbre de caminar gruñendo detrás de los que se han perdido en la noche.

( Julius Schnorr von Carolsfec, en su obra La batalla del rey de los elfos)



representa el mismo tema que la poesia de Johan W. Goethe (1749-1832)


¿Quién cabalga a estas horas por la noche y el viento?
El padre con el hijo:
Tiene al niño en brazos,
Le estrecha bien seguro, le calienta.

“Dí: ¿por qué escondes, hijo, con tal miedo la cara?”
“Padre, ¿no ves al rey de los alisos,
El rey de los alisos con corona y con manto?
“Hijo mío, ¡si es un jirón de niebla!”

“Niño querido, ven; irás conmigo.
Yo jugaré contigo a hermosos juegos;
Muchas flores alegres aguardan en la orilla;
Mi madre tiene muchos mantos de oro”.

“Padre mío, ¿no escuchas, dime, lo que en voz baja
El rey de los alisos me promete?”
“Estare quieto; cálmate, hijo mío;
El viento pasa y zumba entre las hojas”.

“Niño querido, ¿quieres ir conmigo?
Mis hijas estarán esperándote hermosas:
Mis hijas, las que guían las danzas de la noche,
Y te mecen, te bailan y te arrullan”.

“Padre mío, ¿no ves allí, padre, a las hijas
Del rey de los alisos, en un rincón sombrío?”
“Hijo mío, lo veo claramente:
Los viejos mimbrerales se han encanecido”.

“Te quiero, es mi ilusión tu bello rostro;
Si no eres dócil, voy a usar la fuerza”.
“¡Padre mío, me está agarrando ahora
El rey de los alisos: me ha hecho daño!”

El padre se estremece y cabalga veloz;
Sosteniendo en sus brazos al niño que solloza,
Con fatiga y esfuerzo llega a casa:
en sus brazos estaba muerto el niño”.



(Moritz von Schwind – danza de elfos en un bosquecillo de alisos c. 1844)

El rey de los alisos que Franz Schubert (1797-1828) hizo famosa en su versión musical de 1815
http://www.youtube.com/watch?v=SOiMVPSzr7E

viernes, 26 de marzo de 2010

SERES ELEMENTALES



Los cuerpos de las hadas y elfos elementales, por ser entidades energéticas, la mayor parte de las veces- a no ser que deseen materializarse- son totalmente traslúcidos, luminosos y adquieren el color del entorno donde se hallan. A causa de ello son prácticamente invisibles a los humanos, salvo para aquellos que están dotados de una mirada visionaria o que la posean por alguna circunstancia excepcional y pasajera.


Los Espíritus Elementales se pueden dividir en cuatro grupos, según el Elemento con el que se vinculan. De todas maneras, las clasificaciones en relación con estos seres han sido múltiples y quedan abiertas a discusión, pues, tratándose de entes cuyo rasgo característico es la sutileza y la evanescencia de la materia que los constituye, se podrá comprender que no es posible delimitar los grupos con lindes fijos. Así pues como decíamos los diferentes grupos son:


• Elementales vinculados a la Tierra, los gnomos, que habitan en las entrañas de este Elemento conocen todos sus misterios, metales y tesoros;


• Los relacionados con el Agua en todas sus manifestaciones, y por ello muy numerosos, como diferentes son los aspectos que toma este Elemento, grupo en el que hay una presencia femenina muy importante;


• Los pertenecientes al Fuego, es decir, las salamandras;


• Los Elementales del Aire: hadas y elfos, en relación con el Aire en mayor o menor medida y, en todo caso, con aquello que vive y se desarrolla en la superficie terrestre en estrecho contacto y dependencia de este elemento, árboles, plantas, flores, nieves, arco iris, aurora boreal… A todo ello estos Elementales vivifican. Se dice que es el grupo más numeroso.

Aquí os dejo algunos ejemplos concretos de estas hadas y elfos que animan la naturaleza.





LOS BOSQUES



En pleno bosque, la ciudad de Eliande se extendía entre cielo y tierra. Era una ciudad arácnea, un inextricable embrollo de lianas y ramas, de follajes y malezas, con helechos altos como un elfo y casi amarillos que formaban por encima del suelo una bóveda luminosa.
Algunos habían construido unas chozas en el santo suelo, bajo aquella cúpula traslúcida, otros, incluso, se habían hundido en la tierra, entre las lisas raíces de las hayas.


Pero la mayoría de los elfos vivían en la copa de los árboles, justo bajo el cielo, en cabañas que en nada se parecían a lo que un hombre hubiera podido considerar una vivienda.


Aquella ciudad inmensa se fundía en el bosque hasta tal punto que habría podido atravesarse sin advertirlo, pues no se hallaba en ella ni el ruido característico de las ciudades humanas, ni su perpetua agitación, ni olor de cocina alguna.

Los elfos no sentían ni el frío ni la lluvia, y su noción de comodidad sumía a los demás pueblos en la consternación. Por esa razón no construían nada y por muy grandes que fueran (y ésta era la mayor de todas), sus ciudades no eran, al modo de ver de los hombres, más que una maraña vegetal sin significado.


Sin embargo era una ciudad inmensa y muy antigua, edificada mucho antes que los primeros Burgos fortificados de los hombres aparecieran en la llanura. En vano se habría buscado un palacio, tiendas o incluso murallas. Allí no había nada, ni calle, ni plaza, ni lugar alguno donde reunirse, apenas un calvero. Pero todos los árboles estaban marcados con runas y todas las rocas estaban esculpidas, a veces desde el alba de los tiempos, con rostros-hojas ingenuos o extrañas volutas cuyo sentido habían olvidado los propios elfos.


En aquel tiempo, cuando el mundo era joven, decíase que la diosa Dana había creado el primer bosque para reunir los tres niveles de la conciencia, el mundo celestial que rozaban las altas ramas de los árboles, el de la superficie y las apariencias sobre el que crecían, y el mundo subterráneo en el que hundían sus raíces.


Y que había plantado los siete árboles sagrados:


1. El Haya
2. El Abedul
3. El Sauce
4. El avellano
5. El Aliso
6. El Manzano
7. El Acebo

Y de ese bosquecillo había nacido toda la vegetación del reino de Logres y más allá. Cada árbol había sido designado por un Ogam, una runa vegetal, formando así un alfabeto sagrado, para que los bosques hablaran por siempre a quien supiera leerlos.

Allí, en el corazón del bosquecillo, los elfos habían escondido su talismán, el caldero del Dagda,


el Graal del conocimiento divino. Y allí se perpetuaba la enseñanza de la diosa, allí los iniciados se convertían en Druwid, sabios por los árboles…

Pero eso fue hace mucho tiempo y el bosque había desaparecido, poco a poco corroído por el desbroce de los campesinos, troceado por escaras y boquetes cada vez más anchos, que pronto llegaron al mar. Había sido lento, anodino al principio, casi ridículo por los desprovistos que parecían los hombres, con sus hachas y sus sierras, frente a aquel océano de árboles inmenso, infinito.

Sin embargo, hoy la llanura de los hombres recubría todo el mundo, y ya sólo subsistían, aquí y allá, algunos bosques flanqueados de malezas, de abrojos y troncos de árboles abatidos, que se pudrían lentamente bajo la lluvia y el viento.


Los elfos habían tenido que aprender a vivir fuera del bosque. Algunos se habían establecido en las marismas, en las marcas de las landas pobladas por los monstruos. Otros, a los que se llamaba elfos verdes, subsistían en los bosques y las malezas, junto al pueblo pequeño. Los elfos de los remansos se habían reunido con los hombres de las dunas y habían aprendido a defenderse en el mar.



De su antiguo dominio sólo quedaba una gran selva, la última por la que los elfos se habían batido, que se extendía en torno al bosquecillo sagrado de los siete árboles. Los hombres la llamaban Eliande, sin saber que ése era el nombre con el que los elfos designaban antaño el bosque entero, y con el tiempo los propios elfos le habían dado el nombre de Broceliande- el país de Eliande. Los que vivían allí eran llamados Altos-Elfos, y Lliane era su reina.




Así se describe el hábitat por excelencia de hadas y elfos:

El bosque, el misterioso, lleno de vida, de aliento, de sombras, de horror; los bosques que antaño cubrían generosamente Europa. Los bosques, dentro de los cuales los humanos no sabían adentrarse sin un recogimiento lleno de respeto. Pues nuestros antepasado conocían bien la bullente vida del bosque; muchos de los antiguos pueblos europeos, como celtas y germanos, los veneraban como espacios sagrados, pues tras la imagen estática y calma de sus troncos y copas captaban una existencia exuberante, ajena a los humanos, potente y generosa, pero que podía ser hostil.
El bosque otorgaba alimento y riqueza al hombre, pero también podía cobrarse sus vidas.



Fuente: Elfos y Hadas en la Literatura y arte


Montaje y Recreación:



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lunes, 22 de febrero de 2010

LAS INFIDELIDADES DE VENUS







La increíble belleza de Venus sorprendía a todos los dioses, tanta era su hermosura que ello les llevaba a que le expresan sus deseos de casarse con ella, pero todos eran rechazados.






Júpiter, para castigarla por su orgullo, la obliga a casarse con con Vulcano, quien era el menos favorecido de todos los dioses.







Sin embargo, Venus nunca demostró afecto por su esposo, al poco tiempo empezó a dedicarle toda su atención a Marte, el cual rápidamente correspondió a la diosa, teniendo muchos
encuentros secretos con ella.



Marte siempre tenía la precaución de poner de

guardia a su asistente Alectrión, para que les avisase

en el caso de que alguien se acercara y que
especialmente les advirtiera cuando el sol estuviera a punto de salir, ya que los amantes temían que Apolo los descubriera.




Todo salía perfectamente, según lo habían planeado, hasta que un día Alectrión se quedó dormido, tan profundamente que no se dio cuenta cuando







Aurora abrió las puertas del este y Apolo salió en su carruaje.




El dios del Sol observó al guardián dormido y a los amantes en cuestión.







Inmediatamente fue hasta Vulcano y le contó lo que había visto.




El furioso esposo no perdió tiempo y armó una malla de acero, la que lanzó encima de Venus y Marte.
Luego llamó a los demás dioses para que los vieran.




Acudieron todos los dioses, pero las diosas se abstuvieron por vergüenza.






Se cuenta que Apolo le preguntó a Mercurio si le pesaría estar en el lugar de Marte, aunque estuviera atrapado en la red.


A lo que Mercurio contestó:


"Te juro por mi cabeza que ni aunque fueran 3 redes y estuvieran todas las diosas
moviendo de enojo la cabeza, no me pesaría estar con Venus".




Cuando los demás dioses soltaron la carcajada, Júpiter se disgustó y regañó a Vulcano por dar publicidad a un hecho tan vulgar.
















Cuando al fin quedaron libres, Marte se fue prometiendo venganza contra el vigilante, que aún estaba dormido. Marte lo despertó bruscamente y lo convirtió en un gallo,condenándolo a dar aviso todos los días de la salida del sol.





Y así es como por la infidelidad de Venus, es que desde entonces el gallo canta cada amanecer sin falta.






Montaje y Recreación:





martes, 9 de febrero de 2010

LEYENDA DE LOS VOLCANES - MEXICO





El rey de Tlaxcala tenía una hija muy hermosa llamada Iztlacíhuatl. La princesa y el gallardo guerrero Popocatepetl estaban enamorados.

Era época de grandes batallas entre los diferentes pueblos que luchaban por tener el control del Valle de México, así que como buen guerrero, Popocatépetl tuvo que cumplir su misión en la guerra.

Antes de partir, la princesa le dijo que se cuidara y le prometió que lo esperaría por siempre jamás.

Él, que partía muy preocupado, pidió al rey que le concediera la mano en matrimonio de la princesa si volvía vencedor, a lo que el Gran Cacique accedió diciéndole que si a su regreso traía en la punta de su lanza la cabeza del cacique enemigo, Popocatépetl, sería premiado como héroes y su lecho de amor estaría preparado.

Así Popocatépetl partió ilusionado en cumplir su encargo lo más pronto posible y regresar a desposar a la bella Iztlacíhuatl, quien paciente esperaba la hora de que su amado llegara victorioso y poder entregarse a sus brazos.

Pasó mucho tiempo, nuestro noble Guerrero enfrentó incontables batallas, desde la región lacustre, hasta las altas montañas, en la lluvia, en el frío y en el calor, pero los meses pasaban y no lograba encontrar al cacique enemigo.

Pasaron los años y Popocatépetl no volvía, la princesa, fiel a su promesa seguía esperándolo y prácticamente todos los días preguntaba a su padre si tenía noticias de su prometido.

La hermosa Iztlacíhuatl, cada día mas desesperada encargaba a sus doncellas que preguntaran a los *painanis si sabían algo de Popocatépetl.

La espera fue larga, muchos años tuvieron que pasar hasta que por fín Popocatépetl, encontrara al cacique enemigo y tras fiera batalla con sus guardias y el cacique logró vencer y emprender su camino de regreso.

Así, Popocatépetl regresó victorioso con la cabeza del cacique sangrando en la punta de su lanza y sus esperanzas puestas en su corazón que latía más fuerte conforme se acercaba al palacio del Gran Cacique, quien salió a su encuentro lloroso y muy triste, solo para anunciarle que la joven y bella princesa había fallecido durante la larga espera de su retorno.



Popocatépetl, envuelto en llanto y desesperación corrió hacía su amada, solo para encontrar un túmulo, donde yacía dormida bajo el sol. Entonces, el noble guerrero postrado ante el cuerpo de su amada, se inclinó y sintió en sus labios la boca que nunca en vida pudo besar.

Quebrado en sus rodillas, Popocatépetl profundamente triste y desilusionado porque comprendía que de nada le serviría la gloria, el poder y la riqueza, sin el amor de Iztlacíhuatl, quien había sido su inspiración.



Resignado, el guerrero se incorporó, tomó entre sus brazos el cuerpo de su amada, caminó hacia las montañas y la colocó en la cima de la montaña más alta, encendió una fogata y se arrodilló a sus pies velando eternamente su sueño eterno.

Pasaron los años, sus cuerpos permanecieron inmóviles y después de varios siglos, cubiertos por las nieves eternas, formaron los dos volcanes que ahora llevan su nombre y vigilan por siempre el Valle de Anahuac y sus habitantes quienes al verlos siempre recitan:




  • Duerme en paz, Iztaccihuatl;


nunca los tiempos borraran los perfiles de tu casta expresión.



  • Vela en paz, Popocatépetl;


nunca los huracanes apagaran tu antorcha eterna de amor.




*
Painanis:Nombre que se daba en Nahuatl a los men sajeros que con base a relevos, llevaban corriendo las noticias y mensajes.


Montaje y Recreación:







viernes, 5 de febrero de 2010

LOS TROLLS

TROLLS



Nombre científico:     Homo kobalis hyperborealis



 



Hábitat:                      Cavernas



Longevidad:               Hasta 300 años



Medidas:                    1,2 a 3,3 metros de estatura.



Fuente Información:   Informe de Campo



Distribución:               Escandinavia, Islas Shetland y Orcadas.



 





 



ANTECEDENTES:



Los Trolls (o trow, como se les conoce en las islas Shetland y en las Órcadas) varían mucho en estatura. En los valles protegidos, las profundas cavernas y las partes más templadas de Escandinavia, son muy altos y corpulentos y emplean su fuerza para capturar y devorar seres humanos. En zonas
más expuestas, y en las Shetland y las Órcadas, tienen poca estatura y un
aspecto avejentado.



Aunque también son peligrosos, prestan a veces algún pequeño servicio al os humanos, si bien prefieren evitarlos por completo.



 



NOTAS DE CAMPO:



 



 





15 de Agosto. Parque Jötunheimen.



Ayer, un vapor nos trajo desde Bergen hasta Sognefjorden.



Tras un largo trayecto en coche por el angosto valle desde Leikanger, hemos llegado al borde del parque nacional, patria tradicional de los antiguos gigantes y de los Trolls escandinavos. Aquí fue donde Peer Gynt escapó del rey de los trolls, y donde espero hallar indicios de su existencia.



 



16 de agosto. Parque Jötumheimen.



Aquí los lagos, de un azul glacial, están rodeados de picos escarpados, un paisaje de una belleza impresionante; es fácil imaginar que estas montañas alberguen fantásticas criaturas. En la cima de un pico, el guía me ha señalado dos rocas deformes en una extraña postura esculpida por el
viento y el hielo. Según la leyenda, son los restos de dos Trolls, sorprendidos
en tierra al alba y convertidos en piedra.



 



17 de agosto. Parque Jótunheimer.



Hemos atravesado un glaciar para tomar un antiguo camino que lleva a un valle desolado, salpicado de pequeñas cuevas.



Tras examinar una, hemos encontrado un túnel lleno de desperdicios que se perdía en la oscuridad. En la entrada se respiraba un olor nauseabundo. Mi guía se la mostrado reacio a proseguir.



De regreso al albergue, me ha explicado que los Trolls eran famosos por sus repugnantes hogares y que cegaban a los cautivos, presuntamente par evitarles aquella visión tan desagradable.



 



(libro de los trolls hallado en Finlandia. Nótese la extraordinaria escritura, basda en el antiguo alfabeto rúnico)




18 de agosto. Parque Jótunheimer.



He regresado al lugar que visitamos ayer, decidido esta vez a explorar la cueva como es debido. Con una máscara antigás y una potente linterna, me he internado en el túnel. Pronto oí unos horrendos murmullos delante de mí, así que apagué la linterna y proseguí.



 



El musgo que recubría las paredes del túnel era levemente fosforescente, y bajo aquella luz sepulcral vi. a una criatura achaparrada de color gris inclinada sobre una tinaja. Gruñó como un cerdo, se levantó y se alejó. Tenía la piel correosa cubierta de mugrientos harapos, y llevaba un
collar que parecía hecho de pequeños cráneos.



Cuando se hubo marchado, miré en el interior de la tinaja, que estaba llena de un líquido repugnante. Me levanté la máscara para olerlo y aquel hedor me produjo náuseas. Oí unos gritos guturales en el fondo del túnel y supe que era hora de poner pies en polvorosa.





Más tarde, mi guía me explicó que probablemente había encontrado alguno de los asquerosos brebajes que los Trolls toman en lugar de cerveza. Me advirtió que regresar sería peligroso, y me sugirió que nos ciñéramos al os itinerarios habituales.



 





 



NOTAS DE INDAGACIONES ADICIONALES:



Los Trolls de las Shetland y las Órcadas son más civilizados que los Trolls escandinavos, y disfrutan con la buena música. Los isleños los detectan por su coloración gris y su costumbre de andar de espaldas cuando saben que los observan.



 






Montaje y Recreación:




Fuente: Enciclopedia de los Seres Fántasticos.

lunes, 1 de febrero de 2010

NIÑOS CAMBIADOS POR LAS HADAS

NIÑOS CAMBIADOS POR LAS HADAS



Edmund Dulac-acuarela original para La Bella y la Bestia.


No siempre que un hada se acerca a un recién nacido es con buenas intenciones.

Una de las maldades más frecuentes y graves de las hadas es:

El rapto de un pequeño humano para sustituirlo por uno de sus hijos. Se sabe que la raza élfica, a pesar de su longevidad, no es muy robusta y le cuesta perpetuarse, por ello tiene interés en añadir a sus linajes niños humanos que son más fuertes que los élficos, dando así un nuevo vigor a su estirpe.

Los humanos raptados de muy pequeños se convierten en niños-hadas.

La elección se dirige especialmente hacia los varones, aunque ocasionalmente también se apoderan de niñas; por ello las madres de antaño, para engañar a las hadas, vestían a sus hijos de niña, les dejaban crecer el cabello y los llamaban con apodos femeninos.

Luis XV en 1712, vestido de niña, como era costumbre en aquel tiempo para los niños de la aristocracia

Igualmente eran más vulnerables los niños no bautizados, que al carecer todavía de nombre humano no estaban integrados totalmente en esta comunidad, lo que les exponía más fácilmente a la merced de los elfos. Por esta razón al neonato no bautizado los padres lo rodeaban de amuletos que impedían el paso a las hadas, tales como: Tijeras abiertas en la cabecera de la cuna, los zapatos del padre atravesados en la camita del niño, una ristra de ajos y serbal suspendidos en la habitación donde se hallaba la criatura.

Pero si a pesar de todas las precauciones el hada raptora ha logrado colocar a su elfo en la cuna del niñito, los padres de éste no se darán cuenta de inmediato, gracias al encantamiento, pero tampoco tardará mucho el engaño en manifestarse, pues el pequeño elfo no conserva por mucho tiempo la apariencia humana y vuelve a su aspecto real, es decir, el de pequeño esmirriado, deforme y arrugado.

Pues las hadas sólo se deshacían de sus hijos menos agraciados, nunca de los hermosos; además, los hijos de estos seres feéricos nacen con varios cientos e incluso miles de años.


Una vez descubierto el engaño, los desolados padres tomaban conciencia de que estaban ante un Changeling y que su hijo había sido secuestrado.

Aunque todavía quedaba una solución, un método para que los padres pudiesen recuperar a sus hijos robados……

--De él había muchas variantes, pero siempre se basaban en provocar al pequeño elfo la curiosidad –Elfos y Hadas son extremadamente curiosos—por alguna acción ilógica y, entonces, aprovechando la sorpresa, hacerle confesar su verdadera edad u origen. Si eso se lograba, ello actuaba como un verdadero sortilegio y obligaba al pequeño impostor a regresar inmediatamente al Reino de las Hadas y se devolvía al niño raptado.

--Citemos algunos de los casos:

• Una de las “sorpresas” más frecuentes consiste en hacer hervir un caldero lleno de agua en el que se arroja una docena de cáscaras de huevo, después de haberles sacado la clara y la yema.

Intrigado por este extraño manejo, el niño-elfo no puede evitar interrogar a su supuesta madre:

- ¿Qué haces, mamá?
- Preparo cerveza, hijo mio.
- ¿Y con qué la haces?
- Con cáscaras de juevos.


Hacer cerveza con cáscaras de huevo no es cosa corriente. Por eso el bebé élfico no puede evitar exclamar:

- ¡Tengo más de quince siglos, pero nunca he visto preparar cerveza con cáscaras de huevos!

Una vez pronunciadas estas palabras, el elfo desaparece como el humo y es sustituido por un bello bebé sonrosado al que su madre puede por fín mimar sin reservas.





--Otro ejemplo, en relación con un infiltrado Crimbil (equivalente galés de niño cambiado).



Las Bendith y Mamau se describen como unas mujeres enanas y feas.

La historia narrada por Rhys sucedió en una época en que muchos niños eran robados por esas hadas.

Había una joven madre viuda que guardaba a su hermoso hijo único con gran cuidado., pues los vecinos estaban seguros de que las hadas lo desearían.


Un día cuando el niño tenía unos tres años, la madre oyó un mugido extraño entre el ganado y fue a ver qué sucedía. Cuando volvió la cuna estaba vacía. Buscó desesperadamente a su hijo y encontró a un chiquillo arrugado que le saludó llamándola “madre”.


Ella estaba segura de que se trataba de un crimbil pues no crecía nada, y al cabo de un año fue a ver a un hombre sabio que le aconsejó acerca de la primera prueba a que debía someter al niño.
Esta consistía en una variante de la cocción de cáscaras de huevo:

Debía quitar la parte superior de un huevo crudo y remover el contenido.
Cuando el crimbil preguntó qué estaba haciendo, ella contestó que estaba preparando un pastelillo para los segadores.

El crimbil exclamó:

- “He oído decir a mi padre –y él lo oyó de su padre, y éste
del suyo—que la bellota fue antes que el roble; pero no he visto ni he oído a nadie que mezclara el pastelillo para los segadores en una cáscara de huevo”.


Estas palabras establecían su identidad de niño cambiado, pero la madre
todavía tenía que descubrir si su hijo estaba con las Bendith y Mamau.

Con este fin, tenía que ir al lugar donde se encontraban cuatro caminos
más arriba de Rhyd y Gloch cuando la luna llena tuviera cuatro días, y esperar allí hasta la medianoche. La procesión de las Bendith y Mamau pasaría por allí, pero ella debía permanecer en silencio e inmóvil, o todo se echaría a perder.

Esperó mucho tiempo hasta que oyó acercarse a la cabalgata de las hadas, y mientras pasaba vio a su querido hijo. Con gran esfuerzo, permaneció quieta, y al día siguiente fue a ver al hombre sabio. Este le dijo lo que tenía que hacer para recuperar a su hijo:

Tenía que procurarse una gallina negra sin ninguna pluma blanca o de otro color, retorcerle el cuello y asarla sin desplumarla sobre un fuego de leña. Cuando todas las plumas se hubieran caído, y no antes, podría mirar al niño cambiado.


Con gran dificultad, consiguió la gallina negra como el carbón y obedeció exactamente las instrucciones del hombre sabio. Cuando se volvió para mirar al crimbil, este había desaparecido, y oyó fuera de la puerta la voz de su propio hijo. Estaba flaco y cansado y no recordaba nada de lo que le había ocurrido salvo que había estado escuchando música agradable.

Afortunadamente hay soluciones para todo, incluso para el mal trago que es comprobar que han cambiado a tu hijo.



Montaje y Recreación:


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