jueves, 10 de junio de 2010

LA DAMA DE LAS FOCAS - Leyenda Celta


En el pueblo de Kilshanig, dos millas al noreste de Castlegregory,






vivió una vez un apuesto y valeroso joven llamado Tom Moore, buen bailarín y cantante.


A menudo se le oía de noche cantar por colinas y campos. Murieron el padre y la madre de Tom, y él quedó solo en la casa, falto de una esposa.

Una mañana temprano, cuando estaba trabajando cerca de la playa, se fijó en que, tendida sobre una roca y profundamente dormida, estaba la mujer más bella que nunca se hubiera visto en aquella parte del reino.




La marea se había alejado, y Tom, curioso por saber quién era o qué la traía por allí, se acercó a la roca. “¡Despierta! – le gritó Tom a la mujer -; si llega la marea te ahogarás”. Ella levantó la cabeza y se limitó a reír. Allí la dejó Tom, pero mientras se marchaba volvía la cabeza a cada momento para mirar a la mujer. Cuando hubo regresado adonde estaba antes cogió la azada, pero no pudo trabajar: tenía que mirar a la mujer que estaba sobre la roca.




Finalmente, la marea llegó hasta allí. Tom soltó la azada y se dirigió a la playa, pera la mujer se deslizó hacia el mar y aquel día no volvió a verla más.

Tom pasó la jornada maldiciéndose a sí mismo por no haberse llevado a la mujer de la roca, cuando era Dios quien se la había enviado. Por ese día no pudo trabajar, así que volvió a casa. Tom no pudo pegar ojo en toda la noche. A la mañana siguiente se levantó temprano y se dirigió a la roca.




Allí estaba la mujer. Tom la llamó. No hubo respuesta. Él se acercó a la roca. “Será mejor que vengas conmigo “– dijo Tom. La mujer no contestó palabra. Tom cogió el gorro que llevaba en la cabeza y dijo: “¡Esto me lo quedo yo!” Al instante ella exclamó:

“¡Devuelveme mi gorro, Tom Moore!” “¡De eso nada, pues ha sido Dios quien te ha enviado a mi, y ahora que hablas ya me doy por satisfecho! Y tomándola por el brazo la llevó a su casa.




La mujer le preparó el desayuno, y ambos se sentaron juntos a comerlo. “Y ahora – dijo Tom -, en nombre de Dios, tú y yo iremos al cura para casarnos, porque los vecinos de los alrededores se fijan en todo y murmurarían”.

Así que, terminado el desayuno, fueron a ver al cura, y Tom le pidió que los casara.


“¿De dónde sacaste esta esposa?” – preguntó el cura. Tom le contó toda la historia. Cuando el cura vió que Tom estaba tan deseoso de casarse le pidió cinco libras y Tom se las pagó. Después llevó a su mujer a casa, y fue tan buena esposa como cualquiera que haya habido nunca en casa de un hombre. Vivió siete años con Tom, y tuvo tres hijos y dos hijas.




Un día, Tom estaba labrando y se le rompió una parte del arado. Se acordó de que guardaba las clavijas en el altillo de casa, así que subió a cogerlos. Mientras buscaba las clavijas tiró al suelo bolsas y cuerdas,





y qué fue a tirar sino el gorro que siete años antes le había quitado a su esposa. Ella lo vió al instante, y tras recogerlo lo ocultó. Por aquellos días la gente oía a una gran foca que rugía en el mar. “Ah – decía entonces la esposa de Tom -, es mi hermano que me está buscando.”




Aquel día, unos hombres que iban de caza mataron a tres focas.





Todas las mujeres del pueblo bajaron corriendo a la playa para ver las focas, y la mujer de Tom fue con ellas. Comenzó a gemir, y acercándose a las focas muertas les dijo unas palabras a cada una y gritó: “¡Oh, qué asesinato!” Cuando la vieron llorar los hombres dijeron: “No queremos saber nada más de estas focas.”




Así que cavaron un gran agujero, metieron en él a las focas y lo taparon. Pero, por la noche, algunos pensaron: “Es una lástima enterrar esas focas, después de lo que nos ha costado conseguirlas.” Aquellos hombres fueron con las palas y cavaron la tierra, pero no encontraron ni rastro de la focas. Durante todo este tiempo la foca del mar no dejaba de rugir.




Al día siguiente, cuando Tom estaba trabajando, su esposa barrió la casa,


lo puso todo en orden, bañó a los niños y los peinó. Después, los besó uno a uno. A continuación se dirigió a la roca y, poniéndose el gorro, se zambulló.

En ese momento la gran foca se alzó y rugió de tal modo que se la pudo oír a diez millas de distancia.


La esposa de Tom se fue nadando con la foca. Los cinco hijos que dejó tenían membranas entre los dedos de las manos y de los pies, hasta la mitad de cada dedo.


Los descendientes de Tom Moore y la mujer de las focas viven actualmente cerca de Castlegregory, y las membranas de sus dedos no han desaparecido, aunque disminuyen con cada generación.


Montaje y Recreación



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martes, 8 de junio de 2010

CELTAS



Cierta vez, Angus Og, hijo de Dagda y Boanna del palacio de New Grange, cayó profundamente enamorado de una doncella a la que había visto en sueños.




Sus padres, preocupados por el mal que acosaba a su hijo, buscaron a la joven por toda Irlanda, pero no pudieron encontrarla.




Finalmente decidieron llamar a Bov el Rojo, rey de los daanos de Munster y hombre diestro en misterios y encantamientos, quien tras buscar durante un año anunció que había encontrado a la ilusoria doncella en un lago llamado
Boca de Dragón.



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Angus

y Bov viajaron hasta al lago, donde encontraron a quinientas doncellas

paseando en parejas, cada joven unida a su pareja por una cadena de oro.


Entre todas las doncellas, Angus feliz reconoció a la de sus sueños y le preguntó a Bov quién era la muchacha, así supo que era Caer, la hija de Ethal Anubal, el príncipe de los daanos de Connacht.



Angus se lamentó por no ser lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus compañeras, pero siguiendo el consejo de Bov el Rojo, fue a pedir la ayuda de los reyes mortales de Connacht, Ailell y Maev.


Los reyes mandaron un mensaje al príncipe Ethal, pidiéndole la mano de Caer para Angus, pero él se negó a entregarla.



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Ante el rechazo de Ethal, las fuerzas del rey Ailell lo sitiaron en su castillo y ante el segundo pedido de mano de Caer, el príncipe explicó que la joven vivía alternativamente bajo la forma de doncella un año y
de cisne al año siguiente: "el próximo 1 de noviembre la podéis ver con

otros ciento cincuenta cisnes en el lago Boca de Dragón".




Angus fue allí en el tiempo propicio, se acercó a la orilla y llamó a la blanca y alada Caer, le explicó quién era y de pronto se trasformó en cisne él también.


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La doncella correspondió su amor y juntos volvieron al palacio de Angus, emitiendo una música tan divina que todos lo que la oyeron cayeron en un sueño plácido durante tres días y tres noches.



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Montaje y Recreación:



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jueves, 3 de junio de 2010

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 4ª PARTE

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 4ª PARTE



El sueño de Titania



Después de esta tensa disputa Oberón y Titania se separan, y ésta se dispone a dormir.



Robert Huskisson – Hadas del sueño de una noche de verano 1847




Será durante este sueño cuando el rey exprima el jugo de la flor mágica en sus ojos.


En la obra la reina, antes de dormir, manda a sus hadas una serie de trabajos que han de efectuar, después que la hayan dejado dormida. Las tareas describen el diminuto ámbito de acción de estos seres ligados al entorno natural, ejemplifican los mil detalles con que las hadas cuidan y así mantienen, la salud y el vigor de la naturaleza.



De un modo literario y poético se describe la acción de estos espíritus elementales cuya misión es vivificar la materia con su energía sutil. Aunque en la obra los cuidados van dirigidos a Titania,
podemos transponerlos a la solícita protección con que hadas y elfos mantienen en perfecto estado todo lo creado.




Titania. -- Venid; ahora una ronda y una canción de hadas; luego, os alejaréis por un tercio de
minuto; unas matarán los gusanos en los capullos de la rosa almizcleña; otras
guerrearán contra los murciélagos, para tomar sus alas de piel y vestir con
ellas a mis pequeños silfos; y otras alejarán al ruidoso búho que grita toda la
noche, maravillado por nuestra presencia. Meced ahora mi sueño. Luego, id cada
cual a vuestra obligación y dejadme reposar.




Las hadas cantan.




Sierpes de piel manchada y doble lengua,


Erizos espinosos, ocultaos;


Culebras, lagartijas, no hagáis daño,


No turbéis ala reina de las hadas.


Fuera de aquí, arañas patilargas;


También vosotras, negras cucarachas;


Gusanos, caracoles, no hagáis caso…


Une tu melodía, Filomela,


A nuestro arrullo dulce, dulce arrullo….


No vaya ningún mal a nuestra reina:


No vaya ningún mal ni hechizo alguno…


Tejedoras arañas, alejaos.




Un hada.- Partamos. Ya duerme......

--Queda una sola,

un poco apartada, para

Velarle el sueño.


(Se van las hadas; Titania está dormida. Entra Oberón y exprime en los párpados de Titania el jugo de la flor)



Oberón (canta):




Aquel que veas al dejar el sueño


Por tu amor verdadero has de tomar;


Por él gime y suspira, ya sea os,


Jaguar, leopardo, tigre, jabalí,


De pelo hirsuto; al despertar


Será tu amor aquello; cuando venga


A ti, vil criatura, deja el sueño. (Sale)




Richard Dadd – Titania durmiendo 1841-Óleo sobre tela



Richard Dadd, siempre de fecunda imaginación, representa el sueño de Titania enmarcado en doble arco: el más cercano a Titania y sus hadas, el de menor dimensión, está formado por diminutos elfos músicos; el otro mayor que abarca toda la escena del lienzo por la parte superior, está formado por murciélagos con alas extendidas. A la izquierda elfos y hadas de mayor tamaño que los músicos danzan alegremente.


Aquí y allí gotitas de rocío perlean flores y hongos, trasformándolos en pequeñas joyas. En el fondo, en la oscuridad, vemos la figura de Oberón que pronto ejecutará su venganza.



John Simmons. Allí duerme Titania, 1872



Parecida a la versión de John Simmons: Titania duerme, algunas hadas de compañía duermen junto a ella, La soberana ha dejado su corona y su varita mágica, que penden luminosas, colgadas
de una flor madreselva. Oberón se acerca silencioso con la pócima en la mano mientras Puck mira diverdido.




El enamoramiento de la Reina



Y Titania despierta, y quiere el hado que lo primero que vea sea a Ovillo, que canta solo en el bosque con su cabeza de asno para demostrar a sus amigos –que han huido asustadísimos al presenciar la metamorfosis—que no tiene miedo de lo que el infeliz cree que es una broma que ellos le están gastando. La reina
concibe por ese extraño ser, mitad rústico artesano, mitad asno, una gran pasión:




Titania (despertando).- ¿Qué ángel me despierta en mi lecho florido?



Ovillo (cantando). - Pinzón, alondra y gorrión,


cuclillo de canto liso,


cuya canción oye el nombre


sin osar contestar “no”…..



Pues realmente, ¿quién se las habría con tan necio pajarraco? ¿quién daría el mentís a un pájaro, aun cuando gritara
“cucú” hasta reventar?



Titania.-- Te lo ruego, amable mortal, vuelve a cantar; han cautivado mi oído tus cantos; también tu semblante ha hechizado mis ojos y la fuerza de tu mérito me obliga en el primer instante
a
decirte, a jurarte que te amo.



Ovillo.-- Me parece señora, que poco motivo tenéis para hacerlo; y sin embargo, a decir verdad, la razón y el amor rara vez van
juntos
en nuestros tiempos; lástima es que algún buen vecino
se proponga reconciliarlos…. Nada, también sé bromear cuando es la hora

.


Titania.-- Eres tan prudente como hermoso.



Ovillo.-- No, ni una cosa ni otra. Pero si tuviese ingenio bastante para salir de este bosque, tendría suficiente para cumplir mis

propósitos.



Titania.-- No pienses en salir de este bosque; te quedarás aquí, de Grado o a la fuerza. Soy un espíritu de elevado rango; reina
eternamente
el verano en mi imperio, y yo te amo. Ven
conmigo,
pues; te daré hadas para servirte, que buscarán

para
ti joyas en los abismos y cantarán mientras tu duermes
en
un lecho de flores; y de tal suerte te purificaré de toda

mortal
grosería, que tendrás la ligereza de un espíritu.



La ilustración de Elisabeth Shippen Green Elliott, pensada para una adaptación de la obra de Shakespeare
para niños y adolescentes, representa a una Titania ornada con vistosas alas de
mariposa en el momento en que ve a Ovillo declamando solo en medio del bosque.



Elisabeth Shippen Green Elliott-¿Qué ángel me despierta en mi lecho florido?1922


Ilustración para los cuentos de Shakespeare de Charles y Mary Lamb



FIN de la 4ª parte. Continuará


Fuente: Elfos y Hadas en la Literatura y el arte


Montaje y Recreación:


LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 3ª PARTE

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 3ª PARTE




TITANIA




A diferencia de Oberón, Titania no tiene una tradición como reina de las hadas. Fue Shakespeare en esta obra quien la encumbró a esta dignidad y después de esta consagración ha permanecido como legítima soberana feérica.



Podemos presentar a la reina de mano del acuarelista victoriano John Simmons. Durante su vida siempre fue considerado un pintor provinciano, y comenzó a tratar temas inspirados en la obra de Shakespeare en su madurez, hacía 1860.


El artista logró algunas acuarelas de belleza ideal, bañadas por luces nocturnas muy sugerentes.



Sus Titanias desnudas eran criaturas tan de ensueño, puras y discretas que no podían chocar a ninguna moral por puritana que fuese. Por lo demás el desnudo era admitido en la pintura feérica – como en las representaciones de la Antigüedad --, y los pintores de este género supieron hacer uso de esta tolerancia, pues encontramos
una presencia considerable de desnudos en estas obras.


John Simmons. Titania, 1866-Acuarela sobre papel.



La disputa entre Oberón y Titania




Un episodio muy representado de El sueño de una noche de verano ha sido el de la disputa entre Oberón y Titania a causa del niño que retiene la reina y que el rey quiere como paje. Pero Titania tiene razones para no querer separarse de él, pues le liga un tierno afecto:



Oberón. -- Poned remedio a estos males, pues: de vos depende.

¿Por qué debe Titania contrariar a su Oberón? No pido más que un niño para hacerlo mi paje de honor


Titania. -- No te preocupes por ello; todo el imperio de las hadas no bastaría para comprarme a este niño. Su madre fue un hada iniciada en mi secta: y en los perfumados aires de las Indias muy a menudo en la noche permanecía a mi lado charlando, sentada conmigo en las doradas arenas marinas.



Veíamos deslizarse sobre las olas las naves de los mercaderes y nos reíamos contemplando cómo las velas concebían y se hinchaban a los besos del viento liviano, las cuales ella, estando entonces encinta de mi joven escudero, con gracioso ademán quería imitar, y como una nave bogando por la tierra, iba y venia trayéndome bagatelas, como regresando con rico cargamento de largo viaje.



Pero ella siendo mortal, murió dando la vida a ese niño y por su amor educo yo a su hijo, y por su amor no quiero separarme de él.


La versión de Richard Dadd, que pintó durante 1854-58, pertenece al periodo de hospitalización en el psiquiátrico de Betlem Hospital, donde fue admitido a causa de una esquizofrenia que le llevó a asesinar a su padre en 1843. El artista trabajó en la obra de manera frenética y ésta tiene un aire propiamente alucinante; en el centro encontramos a los soberanos, ambos con sus pajes, y en el extremo derecho del cuadro detrás de la reina están representados Elena y Demetrio vestidos a la manera griega. Todo el espacio pictórico está lleno de una vida feérica en ebullición:



Llena de extraños y diminutos personajes que vuelan, bailan, juegan; acróbatas, faunos, centauros…. Entre Oberón y Titania vemos unas glorías de la mañana, marchitas, lo que ubica
sutilmente la escena en la noche, pues estas flores sólo se abren de día, a diferencia de la Ipomea Bona-Nox, cuyas flores blancas viven sólo de noche. La luz baña cruda y artificialmente por igual toda la escena, creando una extraña atmosfera.




Richard Dadd. Contradicción: Oberón y Titania, 1854-58



Joseph Noël Paton da una visión sumamente abigarrada del mismo episodio, pero lúdica sin la tensión del a obra de Dadd. Oberón
y Titania son aquí dos jóvenes fe belleza clásica y casi desnudos, de los que sólo sus extraños tocados revelan su naturaleza feérica, así como las livianas alas blancas que ostenta la reina.


A su alrededor se desarrollan todo tipo de actividades por parte de Elfos y Hadas, muchas de ellas de cariz erótico; el conjunto tiene algo de bacanal, como de alguna manera lo sugiere la escultura Pan – en el extremo derecho de la obra—tocando la flauta siringa.


(Recordemos que estas divinidades menores de bosques y prados, como Pan, Sileno, los sátiros y las ninfas, encarnan las fuerzas fecundantes de la naturaleza.)



Algunos elfos llevan gorros frigios, algún hada tocado egipcio, otros muchos simplemente flores. Muchas de estas hadas y elfos que se abrazan y persiguen efusivamente, recuerdan los retozos de
sátiros y ninfas.



El artista ha sabido crear un ambiente fantástico, exuberante, como la fuerza generadora de la Naturaleza, y recuerda por alguno de sus detalles la Antigüedad.



Mas discretas son las dos pequeñas acuarelas de Francis Danby, más contenidas y sobrias, si bien on un encanto lunar muy en concordancia con el mundo feérico.


Las dos obritas ilustran el mismo momento del acto II, escena I, en que los reyes élficos se encuentran en un mismo paraje del
bosque, entran cada uno por lugares diferentes con sus respectivos
acompañamientos y Oberón saluda a la reina de manera no muy cordial:


“Mal encuentro al claro de luna, orgullosa Titania”



En la versión de 1832, los efectos de luz lunar así como el de la luz de las luciérnagas son muy sugerentes……





En una carta de marzo del mismo año el artista se queja a un amigo de las dificultades de conseguir estos efectos nocturnos en acuarela.


Las flores y hongos sirven de referencia para dar la proporción de la pequeñez de los monarcas.



En ambas acuarelas vemos prímulas, lo que no es casual…………



FIN de la 3º parte. Continuará


Fuente: Elfos y Hadas en la Literatura y el arte


Montaje y Recreación:

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 2º PARTE

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 2º PARTE


OBERÓN



Después de un primer contacto con estas hadas de Shakespeare, presentaremos a Oberón, su rey…….




Éste era ya una figura feérica en la obra de Huon de Bordeaux,
canción de gesta de principios del s. XIII en la que aparece como una
transfiguración del enano de la mitología francogermánica
Alberich.




Se le considera en esta obra hijo de Julio César y del hada Morgana y rey de Monmur, tierra de las hadas.


Aunque se habla de él como si fuera un enano –sin duda por su pequeña estatura--, tiene las características de un elfo de luz; es bello
como un ángel, benévolo, ayuda a los mortales, como es el caso de Huon. Además Oberón – en la obra llamado Auberon—ama la virtud y la sinceridad, a la vez que tiene un carácter exigente propiamente regio.



Esta obra tuvo mucho éxito, se narró más tarde en el siglo XV en prosa francesa, y fue traducida al inglés, gozando de gran popularidad en Inglaterra.



Sir Joseph Noël Paton, pintor escocés muy estimado en su época, como pintor feérico, fue un gran conocedor de las leyendas celtas y amigo del artista prerrafaelista Millais, La obra que aquí os dejo presenta a Oberón como un hermoso joven de aspecto clásico, cuya condición élfica sólo delatan sus coloreadas alas de mariposa que ostenta su cabeza.


El pintor se ha inspirado en el parlamento de Oberón, en el que después de su pelea con Titania decide vengarse y explica Puck cómo supo que la flor llamada Pensamiento de Amor, cuyo jugo tiene la virtud de enamorar súbitamente, a aquel que le haya sido aplicado, del primer ser que ve tras su unción.


El pasaje es extremadamente poético y mágico. Paton ha sabido captar el momento sereno que Shakespeare describe:





Oberón. - Bien, sigue tu camino; no saldrás de este bosque sin que me haya vengado de tu ultraje………...Querido Puck, acércate. Recuerda un día que estaba yo sentado en un promontorio, y escuchaba a una sirena.


Cabalgando en un delfín, iba cantando tan armoniosas y dulces notas que el indómito mar se volvió dócil a su canto, y unas estrellas se lanzaron impetuosamente de sus órbitas
acercándose a oír la música
de la sirena.


Puck. - Me acuerdo.





Oberón.- Aquel día vi –pero tú no pudiste verlo- a Cupido con sus armas, volar de la fría luna hacia la tierra; cuidadosamente apuntó a una bella vestal sentada en uno de los tronos de Occidente y soltó veloz un dardo de su arco, como para atravesar cien mil corazones de una vez. Pero yo pude ver la inflamada flecha del joven Cupido apagarse en los castos rayos de la húmeda luna, y la imperial sacerdotisa prosiguió su camino, libre de amor, sumida en sus virginales meditaciones. Pero yo vi dónde cayó el dardo de Cupido:


Cayo en una florecilla de Occidente, antes cándida como la

Leche, ahora sangrienta por la herida del amor”






Llámanla las doncellas Pensamientos de amor. Búscame esa flor,te la enseñé una vez. Su jugo extendido en los párpados durmientes, basta para que una persona hombre o mujer, idolatre con locura a la primera criatura viviente que se ofrezca a su vista.



Búscame esa planta; tienes que estar de vuelta antes que el leviatán haya recorrido una legua.


Puck. - Puedo poner un cinturón a la tierra en cuarenta minutos. (Se va…..)


Oberón.- Una vez en posesión de este jugo, espiaré el sueño de Titania,

, y echaré el licor en sus ojos. Entonces el primer objeto que se ofrezca a su vista, bien sea un león, oso, lobo, toro, mono curioso y atareado, ella le perseguirá


enloquecida de amor; y antes de desencantar su vista como puedo hacerlo con otra hierba, le haré que me ceda su paje……¿Pero quién viene?.


Yo soy invisible y quiero escuchar su conversación………


Fin de la 2ª parte. Continuara..................






Fuente: Elfos y Hadas en la Literatura y el Arte


Montaje y Recreación:

LAS HADAS SHAKESPEARIANAS – 1ª parte

LAS HADAS

SHAKESPEARIANAS – 1ª parte









El sueño de una noche de verano de William Shakespeare fue escrito aproximadamente en 1595, parece ser que con motivo de una fiesta nupcial.




Los versos del dramaturgo han llegado a inspirar a gran cantidad de artistas y la calidad de la obra merece un lugar de honor.







Shakespeare se inspiró en tradiciones populares que depuró, creando unos personajes muy bien definidos que han quedado como prototipos feéricos.







El argumento es el siguiente:








Teseo, duque de Atenas, va a contraer matrimonio con Hipólita, reina de las Amazonas. Se preparan suntuosos festejos en la ciudad para celebrar la boda.








Unos sencillos artesanos también quieren participar en los homenajes ofrecidos al duque, representando una obra de teatro en honor de la pareja, y piensan efectuar el ensayo general la noche anterior a las nupcias en un bosque próximo a Atenas.







Por otro lado Herminia, hija de Egeo, es obligada por su padre a casarse con Demetrio o convertirse en sacerdotisa de Diana; no atrayéndole ninguna de las dos opciones, decide escapar con su amado Lisandro, y ambos se dan cita para la huida en el mismo bosque.












A esta pareja se añade otra, el mismo Demetrio que persigue a la joven fugada y Elena, que está locamente enamorada de él a pesar de sus desprecios; ellos también llegarán al mismo paraje la misma noche.










Finalmente, en el ya concurrido bosque vagan Oberón y Titania, soberanos del pueblo de las hadas, con sus respectivos séquitos feéricos, y el travieso duende Puck, que sirve a Oberón.








Pero la regia pareja está sufriendo una crisis:








Ambos están enfadados entre sí, a causa de un niño que retiene Titania, al cual desea Oberón como paje personal.













Sir Joseph Noël Paton – Titania y el niño indio







Como la reina se niega a cedérselo, el rey élfico se vengará de ella hechizando sus ojos con el jugo de una mágica flor, cuya virtud consiste en que el primer ser que se mire se amará con amor irresistible.




El destino querrá que la primera persona que vea Titania sea Ovillo, unos de los artesanos que ensaya la pieza teatral en el bosque y que para mayor regocijo del rey, al pobre rústico, Puck le ha cambiado su cabeza por la de un asno.









Edwin Henry Landser – Escena de Sueño de una Noche de Verano 1848-






Puck comete además un grave error; hechiza por equivocación los ojos de Lisandro en lugar de los de Demetrio







- Oberón, conmovido por la suerte de Elena, quería volver
el amor de Demetrio hacia ella--.







El duende confunde a Demetrio con Lisandro, al cual encanta, y la primera persona que Lisandro verá cuando despierte será Elena que abandonada en el bosque por Demetrio vaga perdida, y concebirá un gran amor por ella, olvidando a Herminia.




Cuando Oberón se da cuenta del embrollo manda a Puck inmediatamente aplicar la pócima a Demetrio, que se enamorará, también él, rápidamente de Elena….






Las confusiones que generan estos encantamientos son múltiples y muy divertidas.







Poco a poco, antes del alba, todo irá volviendo a la normalidad:






Oberón, compadecido de Titania, sanará sus ojos con el jugo de otra planta que devolverá a sus sentimientos a su estado original; también se desencantará a Lisandro, que recuperará su amor hacia Herminia, pero Demetrio quedará definitivamente enamorado de Elena para gran alegría de la joven.







La obra acabará con una triple boda y la reconciliación de los monarcas élficos, y todos los extraños sucesos originados por éstos se considerarán como un confuso sueño de una noche de verano.









Ahora ya conocéis el argumento de la obra, y voy a citaros algunos de los versos que mejor describen su mundo feérico y disfrutareis de una selección de pinturas, de las muchas que existen inspiradas por la comedia.









Empecemos con una visión de conjunto de estas hadas diminutas: etéreas, auxiliadas con alas de mariposa, vuelan de aquí para allá, parecen frágiles, pero como dice Katherine Briggs:






“Todas ellas pueden viajar distancias inmensas tan deprisa como la luna. Las principales entre ellas pueden cambiar de forma y tamaño, cuando se pelean, toda la naturaleza se ve afectada y el ritmo de la estaciones se altera. Como todas la hadas, poseen grandes conocimientos sobre las virtudes de las hierbas; tienen poder sobre la progenie de los hombres y pueden bendecir a
los matrimonios”







Estas hadas shakesperianas, aunque pequeñas, son una buena expresión de la fuerza y pujanza que anima la naturaleza y que se personifica en ellas. Más tarde, con las hadas de la época jacobea, se subraya todavía más la pequeñez, y este aspecto poderoso desaparece para caer en la trivialidad.












El cuadro de John George Naish, Elfos y hadas: sueño de una noche de verano, muestra la venida abigarrada de un grupo feérico que
bien podría ser el séquito de Titania u Oberón: flotando por los aires, entre

las flores, no montado sobre un insecto semejante a una polilla, todos ellos

al claro de luna, ilustran bien las palabras que un hada de Titania dirige a

Puck en la 1ªparte del acto II


























La obra de John Lyly (1554-1606), The Maides Metamorphosis, publicada el mismo año que la comedia de
Shakespeare, coincide con la imagen de la pintura de Naish:















Pero el cuadro de Naish, a pesar de la perfecta evocación del alegre grupo feérico, está concentrado en la descripción de las flores, que con realismo botánico presenta en un cercanísimo
primer plano. De hecho, muchas de estas obras victorianas de hadas enfatizan las descripción de flores y plantas.




Ello además de porque el hábitat de hadas y elfos se halla entre los tallos, hojas, corolas de las flores, plantas y árboles especialmente, también porque en esa época se había
elaborado todo un lenguaje alegórico y **secreto** de las flores, con el cual se dirigían sutiles misivas.


















Fuente: Elfos y Hadas en la literatura y el Arte






Montaje y Recreación: