sábado, 3 de enero de 2015

ASí EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO

Los canes olfatean la proximidad de la manada. Con silenciosa agitación de caderas, afilan los reflejos. Los cerdos, insomnes, revuelcan el hocico en los tomates podridos. Dos amantes encendidos de pasión prometen llevarse la luna tirana, cubierta de cascabeles. "Articular la verdad absoluta obliga a pensar al soñador: Si hablara con tu misma lengua, todopoderoso mi Señor perdonaría el dolor que estimula la perversidad ansiosa. Si proclamara con mis labios aquello del “Dios de la Trinidad” sería el hazmerreír del Diablo." La manada se mueve sigilosa sobre la nieve; ventea la presa. Los perros recelan de ese silencio. El viento agita los algarrobos. Los amantes anegados por el éxtasis, exorcizan su condición humana, su moral de catecismo. Un lóbrego centelleo de ojos brillantes perfora la obscuridad. ¿Tú crees honesto que mi esposo sea objeto de…? ¿Engaño?... Con él gozas el amor pero conmigo, tu carne goza. Sin embargo hay una culpa que me persigue y sabes… Pues aléjala con recato, o con instrumentos de encarnación. Piensa que no eres humanista, apenas una frustración amatoria. Las horas elaboran la ancestral paciencia del predador. El papel del tonto no sintoniza con los perros. Se lamen los cuartos. Los cerdos giran en círculos nerviosos. Un cochinillo corre una rata. Ésta esquiva con soltura los colmillos del lobo hambriento. El cochinillo lo intenta inútilmente. Amanece un sol helado, el horizonte celeste tornase bruma informe. Hay relámpagos y olor a tierra mojada. Se cobijan bajo una manta…los amantes. satisfechos de pujanza, relajados de prudencia. Un hombre se desliza sigiloso. Atisba por la ventana...comprende. Llora. Los perros se lanzan… Hágase su voluntad. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

sábado, 6 de diciembre de 2014

AMAR Y MORIR Me has seducido y arrancado finalmente del capullo ruinoso y cruel que comprometió mi vida. cautiva de la farsa que no crea y humilla al hombre. Impregnado de soberbia, supe de la angustia silenciosa que se nutre de la apatía agresiva. De la razón infecunda. La vanidad pueril, Camino vacuo y sin retorno… Fruto acibarado de un ingenuo solitario. Todo, todo eso se ha esfumado Tras el roce voluptuoso con tu piel… Lucero del crepúsculo. Lujuriosa flor de durazno que has estallado en mis labios calmando mis ansias urgidas de desazón. Dioses en reposo, tus senos… de los que debo saciarme, agasajan mis sentidos Y el sol Milagrero de vergüenzas ha echado a rodar las gemas de un crepúsculo soñado. Ríes, me otorgas tu todo… decidida y vehemente. Conquistas encendida el júbilo febril de la primera vez. Una felicidad agitada por la eclosión del ansia mujer que se descubre hembra. Murmullo de alondra perdida, me has colmado de infinito. Me abrigas, me refugias. Pero… Vuelve la escarcha a mi alma. Sórdidas abstinencias de raíz profunda se anteponen al deseo de retenerte. Hacer de tu boca ventura y de tu sexo… fortaleza. . Ayúdame a olvidarte, te lo ruego. Cubrámonos con el frígido manto de la despedida y bebamos nuestras lágrimas. Las del nunca más… Es inevitable. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

jueves, 21 de agosto de 2014

ANGUSTIA De tu sueño licencioso aparta tanta calma que me agrede. La luz de tus ojos negros borra… Que a tu boca me he rendido. Gota de miel y jengibre. Consuélame. Que ya olvidado de mí, quiero olvidar mi sombra. Vuélveme a tu refugio tibio. Viérteme en tu cuenco virgen. Guárdame en tus entretelas. Hazme memoria y delirio. Naufrágame entre tus formas. Tal vez…mi último destino. La noche corre sus trancas. Sombras al convicto ocultan. Una lechuza, un chistido… La guardia teje murmullos. Rae escudillas de cobre. Las luces bajas se apagan No se exculpa el desatino. Barrotes… ya no tormento. Ni la condena es pavor. ¿Mi dolor?, tu inevitable ausencia. El humor de tus besos tibios. Lengua de amante. Cinco noches, un instante… Nuestra comedia de amor. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

martes, 24 de junio de 2014

ALLA LEJOS UNA LUZ Me has dicho “No puedo vivir sin ella. El viento negro me acecha”. “No puedo, me has dicho, parar el tiempo”. Felonía amarga la vida. Marronazo y res al suelo. Moldes de cera, pedruscos. Ríos de lava; rugidos y lenguas. Espasmo amoroso que se lleva el olvido. Durmientes abandonados, fiebre y gesto ciego, aguardan al desdichado sufriente. El amor de una mujer. ¡Vaya¡ Jade y diamante. Fardo cargado de ausencias. “Espada sin guarnición. Duda y senda sin destino… Mi alma.” Me has revelado en vano. “Susurros, olores tersos, Desolación… Hay una sed que no cesa y un duro precio a pagar” ¿Quién nos advierte a tiempo la frágil onda del miedo? ¿Quién nos prodiga calor a cuenta del frío extremo? La mujer es bramido. O sentencia. ¿Oyes? ¡Vaya consuelo el tuyo¡. Sacrificio y pena. ¡Qué más da¡ Procaz alentar de enconos. Intento vano, ironía burlesca, buscar devastado, alas para escapar o una sinrazón de excusas. Es lícito o posible alcanzar cimas… de águila indiferente. Mas son sueños sin taquilla. Bordón de rutina torpe Y siempre abandonado al caos. Ten a olvido lo humillante, obra de carroñeros; saboreemos los halagos. Convirtamos las derrotas… en linaje. Prendamos sirios al insomnio. Lo que tu digas haré, alma mutilada y seca. Esperanza entrampada en ruinas. Pero aún así, escucha mis ruegos: Nunca abandones la fe. Enfréntate a la Vida. No la mancilles cansado caminante. Me dirás con razón: ¿De qué sirve tu consuelo? De poco… soy tu sombra. Ni mis lágrimas, que tuyas son. ------------------------------------- LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

lunes, 2 de diciembre de 2013

RENDICIÓN DE CUENTAS Apoyó la cadera al borde de la balaustrada de mármol tiznado; ajustó con ademanes precisos el correaje de las sandalias desliando al mismo tiempo el pliegue que se había formado en el ruedo del vestido, escotado y largo, de seda negra, eufónicamente amoldado al enjuto cenceño. Suspendido de una tira de gamuza opaca, un camafeo de ónice tallado rodeaba el macilento cuello de la mujer de nariz afilada y labios apagados, como sus ojos de corte aindiado. Retiró un cigarrillo de la petaca dorada, lo prendió nerviosamente desde la llama del encendedor adosado e inhaló con fruición una profunda bocanada. Lo mantuvo sin consumir por varios segundos muy cerca de la cara. Una de las mangas de la prenda colgaba grotescamente. El pelo brilloso y oscuro remataba en un moño sujeto firmemente a la nuca por una equis de maderitas puntiagudas. Con inocultable fastidio se despojó de los aretes depositándolos sobre la tapa de vidrio de la mesa de jardín cercana. Dirigió la mirada hacia el bosque umbrío sin dudar un instante respecto a la invitación de sumergirse definitivamente en el confín de sombras. El sol se hundía con el naranja brillante que no pocas veces iluminó su cara… recordándole que prontamente debía acompañarlo. Ya no podía pensar más en la longevidad de la vida y mucho menos en la calidad. Su rostro dibujó una mueca lóbrega. No muy lejos los pájaros levantaron despavorido vuelo: Un ladrido de perros o la presencia acechante de un gato. Los envidió con dolor… Acercó nuevamente el cigarrillo a la boca observando con atención las uñas rojas de la mano que lo sostenía. Una mueca de satisfacción le curvó los labios, los ojos relampaguearon la resolución que había adoptado el día anterior. Le golpeó el alma, como a la cara el soplo cálido de esa tarde anochecida. Aplastó con decisión la colilla. El golpetazo de una puerta metálica convocó su atención. Se miró los pechos marchitos con pena. Buscó otro cigarrillo y se desentendió. Maniqueamente lo guardó de nuevo en la cigarrera. Con pasos cortos y silenciosos un hombre grueso, rosado y terso, casi angélico, se le fue acercando por detrás. Lucía un impecable traje de alpaca azul y una corbata estrafalaria con el nudo descorrido. Ella presintió la cercanía sin realizar gesto alguno que delatase interés. Le rodeó con suavidad la cintura y depositó en ella un beso mojado. Se apartó con brusquedad. - Me desagrada sobremanera que me tomen por sorpresa… A paso decidido se introdujo en la galería; con el impulso enganchó el vestido en una saliente, liberándolo de un manotazo a costas de un extenso desgarrón. La furia la devoraba. Traspuesta la puerta principal que cerró tras de sí con calculado desprecio, apoyó la espalda en la cristalera de roble con el gesto tensionado. El viejo reloj daba en esos momentos el cuarto de hora. ”Ya basta…” Tomó asiento en un pequeño banquito frente al piano y respiró hondo. Cuando se sintió levemente distendida apoyó suavemente la mano en el teclado. Notas suaves y breves rompieron el silencio asfixiante tras lo cual se mantuvo inmóvil con la cabeza gacha. Él la había seguido sigilosamente guardando prudente silencio. - Te muestras excesivamente reticente... no entiendo. Sabes que salí en atención de nuestros negocios. Ese ha sido el pacto desde siempre. No entiendo tu actitud que supongo tiene que ver con mi prolongada e involuntaria ausencia... La mujer giró la cabeza y lo fulminó con la mirada. - Es muy cierto: Soy tu socia y… negocios son negocios. Una nota larga abrió un frágil paréntesis… Pero también soy tu esposa y sé muy bien dónde estuviste estos diez días. - No sé qué quieres decir. Bien…este...me serviré un whisky y algo para comer, si me lo permites. No le contestó. Bajó cuidadosamente la tapa del piano encaminándose unos pasos hasta el lugar donde colgaba un cuadro en la pared, lo quitó apoyándolo en el piso; accionó el mecanismo cilíndrico de la caja empotrada: La abrió y observó detenidamente el contenido. Inadvertido de lo que sucedía a sus espaldas el hombre continuó preparando la bebida. Cuando se dio vuelta comprobó con estupor que lo estaban apuntando con un arma. - Siéntate en esa silla, ajusta sobre tus tobillos una de las esposas que ves sobre la mesa; previo pásala por el travesaño de las patas. Nada de trucos… sabes bien que no me tiembla el pulso: Al menor movimiento de resistencia te vuelo los sesos. El hombre abrió los brazos como si estuviese clavado en una cruz y desplegó una sonrisa falsa. - Quédate tranquila mujer… ¡Tranquila¡… No sé qué propósitos te animan pero no haré nada que te ofusque. En un solo temblor dejó el vaso sobre la mesa del living, tomó con perplejidad una de las manillas y se sentó donde se le hubo indicado. Las calzó no sin esfuerzo en ambos pies y de acuerdo a las instrucciones recibidas. - Pasa los brazos entre los soportes del respaldo, échalos hacia atrás y quédate quieto. Lo maniató con otro par, previo tomar algunas precauciones ya que la maniobra – que culminó rápidamente – incluía dejar por instantes el arma sobre el encerado. - Bien, ahora vamos a encarar por fin “nuestros problemas…” Se sentó con estudiada parsimonia sobre el posa brazos de un sillón cercano. Apoyó el caño sobre el sexo y sonrió tristemente contemplando la belleza siniestra del arma. Rozó con ella varias veces y con languidez macabra el brazo atrofiado… los pequeños deditos retorcidos. - Bien…esta situación que entraña nuestras vidas y destruyó mi tranquilidad ha traspasado los límites de la convención estricta que habíamos acordado como socios y esposos… en ese orden. Toda nuestra vida gira en torno a los negocios y ese es el mundo que hemos elegido dado lo cual las quejas sobran. Sabemos muy bien el desprecio que nos profesamos: Nuestro “casamiento” no fue otra cosa que una farsa sustentada en bastardos intereses; poco me importó al principio interpretar ese papel despreciable que paulatinamente fue transformado mi vida en un infierno. Me rechazas en la cama no sólo porque mi presencia mutilada te causa aprensión, sino porque tu verdadera vida, vacía e indecente, la ocupan otras mujeres con las cuales satisfaces tus deseos desnaturalizados. Pero esto lo vamos a “liquidar” ahora mismo pues entre otras cosas que incumben a mi deformidad, soy objeto permanente de mofa y escarnio por tus notorias extravagancias prostituidas. - Pe…pero escúchame. Soy consciente y me arrepiento de ciertas, digamos… desprolijidades. Me hago cargo de mis errores, entre otros el haberme dedicado exclusivamente a nuestros negocios sin advertir, lamentablemente, que me alejaba inconvenientemente de ti…pe… pero no puedes librar un juicio tan tajante acerca de nuestra relación y menos endilgarme…esas cosas. - No tengo interés en escucharte, soy artífice como tú de este sainete. No eres el único responsable. Que el destino decida quién debe continuar. - ¿Que arrebato te está consumiendo mujer? No entiendo nada… - No hace falta que entiendas. El juego al que habremos de abocarnos lo abro yo y pronto comprenderás de qué se trata. Quitó del cargador todas las balas menos una; las depositó paradas en el piso, una detrás de otra. -Bien… Restregó lentamente el arma sobre la punta de la nariz mirando a su esposo con curiosidad sarcástica. - Creo que nos hace falta un director de escena, pero aún así haremos lo mejor que podamos por montar un espectáculo meritorio. Grandes gotas de sudor resbalaban sobre la cara del hombre cuya palidez se acentuaba con el correr de los minutos. – No – dijo en voz queda-. Por favor, no, no, no… - Tu miedo no me asombra ¿Sabes que pienso?...Pienso que todos los anhelos y frustraciones que han marcado nuestra existencia deleznable mudarán en personajes esquizofrénicos que, hechas las cuentas, justificarán este acto final. Nada, desde este momento, nada nos pertenece a los dos. En mi caso el juego terminará dramáticamente de un modo u otro, en cambio tú sí tendrás otra chance, tal el injusto margen de piedad que puedo ofrecerte. Sonrió con atildada resignación e hizo girar el tambor llevándose el revólver a la sien. Accionó el gatillo observándolo fijamente…Un “clic” infinito fue la respuesta. - Bueno… no es mi día de suerte. Ahora veamos qué pasa contigo. Quiero que sepas que desde el primer día sentí asco por ti. No eres un hombre de honor, en cambio sí que cobarde y ruin. Le escupió en la cara. La saliva se escurrió entre los cauces abiertos por las lágrimas del individuo. - ¡¡Por favor no lo hagas¡¡ Te cederé todas mis acciones…Me iré con lo puesto y no me volverás a ver. ¡No lo hagas¡ ¡¡Noooo¡¡. Le apoyó el caño en la nuca. El tambor giró nuevamente y accionó el disparador. Nuevamente…otro “clic” escalofriante. El marido observaba todo aquello con ojos desorbitados. - El diablo te ampara maldito… Tomó un pañuelo y se secó con precaución el sudor de la frente y la nariz. Deshizo el rodete con gesto decidido. El abundante cabello se deslizó en cascada sobre los hombros; los ojos adquirieron un brillo lujurioso. Repitió la operación… -------------------------------------------------------- - Señor oficial, lo único que puedo declarar es que escuché nítidamente dos estampidos, algo espaciados. Por unos instantes quedé paralizado sin saber muy bien qué hacer. Pasado un tiempo de absoluto silencio me atreví a correr hacia el lugar de donde provenían y me introduje con mucho miedo en la casa. Y bueno…ahí los ve: Así los encontré a los desgraciados. No puedo agregar más nada. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

lunes, 26 de agosto de 2013

ASÍ NACIO UN CONTINENTE… EL ORIGEN DE EUROPA – 2ªParte

ASÍ NACIO UN CONTINENTE…    EL ORIGEN DE EUROPA – 2ªParte

Amanece la Europa moderna…

El modelo minoico fue barrido por otro que penetró en toda Europa con fuerza incontenible. En efecto, unos años después de sacar a la luz los restos de Troya, H. Schliemann decidió dirigirse a Micenas, la ciudad de la que había sido rey Agamenón, el jefe de las fuerzas atacantes de Troya.

 H. Schliemann

Enseguida encontró seis tumbas excavadas en la roca: contenían los cuerpos de nueve hombres, ocho mujeres y dos niños, Asombrado contempló que los rostros de cinco de esos hombres estaban cubiertos por máscaras de oro, como si hubiesen querido perpetuar sus rasgos. A su alrededor había multitud de objetos valiosos, especialmente armas: puñales y espadas de bronce, señas de identidad de estos hombres cuya vida y cuya gloria estaban basadas en la ejecución de la guerra.

Mascara de Oro de Agamenón

            Schliemann, en efecto, había descubierto tumbas de guerreros. Éstas estaban excavadas en una fortaleza rodeada por murallas imponentes, colosales que los antiguos llamaban “ciclópeas”, pues el enorme tamaño de sus sillares les hacía pensar que sólo podían haber sido movidas por los gigantescos cíclopes monóculos. ¡¡Qué diferencia con los palacios minoicos, donde ni murallas ni armas tenían sitio!!.

La puerta de los Leones, otro de los descubrimientos de Schliemann en Micenas

            La importancia de Micenas es tan grande que ha dado nombre a todo un período de la Historia conocido como “micénico” ; una civilización de guerreros indoeuropeos que aparecen en la península Balcánica en torno al años 1700 – 1600 a.C..
Homero los llamó aqueos (Achaioí) y hoy sus nombres siguen resonando en nuestros recuerdos :
Aquiles, Ulises, Agamenón, Áyax…


Leyes machistas en Micenas…

Cuando los aqueos o micénicos consiguieron asentarse en territorio balcánico, pusieron en marcha un modelo de sociedad que ha tenido un éxito verdaderamente extraordinario. En realidad, las bases que establecieron en su sistema de convivencia están vigentes hasta el día de hoy. Estas normas tenían como objeto demoler la antigua sociedad minoica, matriarcal y pacífica, y establecer un modelo de estado y de sociedad basado en la preponderancia del varón, la práctica sistemática de la guerra, la conquista de territorios, la consiguiente esclavización de sus habitantes y, especialmente la desaparición social y política de la mujer, que quedo confinada, como Penélope, al estrecho mundo de la vida doméstica.

Espada Micenica – algunas con incrustaciones de oro

            En virtud de los datos que poseemos, sabemos que la sociedad micénica se organizó para conseguir estos objetivos. Podemos afirmar que las ciudades-estado eran gobernadas por reyes (basileîs) que llegaban al trono por herencia, aunque no había una línea hereditaria constante; unas veces el rey era el más venerado de los ancianos, como ocurre con Néstor, rey de Pilo, otras veces el rey era el jefe del clan familiar más poderoso, como Agamenón en Micenas o Menelao en Esparta.
            El poder de estos basileîs abarcaba tres ámbitos: eran jueces, depositarios de una autoridad que viene de los dioses, cuya voluntad debían interpretar en ausencia de leyes escritas. Se les consideraba también sacerdotes o jefes supremos del culto, intermediarios del dios o dioses que protegían la ciudad. En este campo tenían ayudantes a los que solemos llamar también sacerdotes, aunque se trataba más bien de magos o adivinos, bendecidos por el don adivinatorio. Y, finalmente, actuaban como máximos jefes militares y caudillos del ejército.

Compleja armadura Micenica

            Mas estos reyes estaban lejos de ser  monarcas absolutos. Cuando debían tomar una decisión importante, especialmente en relación con la guerra, escuchaban a los ancianos y a los jefes de las familias más importantes. Además, con frecuencia solían convocar y consultar a la asamblea de los ciudadanos en armas, vasallos obligados a servir en el ejército, pero también hombres libres que ejercían su derecho de opinar con libertad. Sin duda se trata del embrión de lo que habría de ser la asamblea popular de un estado democrático como el ateniense.

            No dejaremos de citar a los dos grupos excluidos de esta sociedad: los esclavos y las mujeres. En el caso de los esclavos, no hay ninguna duda de que son una de las consecuencias más notables de la guerra. Heráclito lo vio con claridad cuando ya en el siglo VI a.C afirmaba:
“la guerra es el padre de todos, el rey de todos. A unos los hace dioses, a otros hombres. A unos los hace libres, a otros esclavos”
Mujer Micenica y su esclava

            En relación con las mujeres, la sociedad micénica fue verdaderamente diligente, pues la clave del éxito del modelo patriarcal que se pretendía perpetuar estaba en la desaparición social de las hembras. (El libro de Bernardo Souvirón “Hijos de Homero”, trata este tema con calma y de una forma muy clara, por lo que quien esté interesado en ello, le remito al libro)

Diremos pues que si los griegos micénicos y los griegos posteriores no hubieran logrado este objetivo, su modelo de sociedad se hubiera visto seriamente comprometido y, probablemente, hubiera fracasado.

Anclados en nuestro pasado…

El hecho relevante es que hoy nuestra globalizada sociedad sigue siendo igual que era la de ellos: explota los frutos de la guerra, excluye a verdaderas multitudes de los beneficios de la riqueza, esclaviza sin piedad a quienes están destinados a producir bienes de consumo y, a pesar de algunos indicios aparentemente optimistas, sigue excluyendo a las mujeres de los ámbitos decisorios.

            Ciertamente, la progresiva incorporación de la mujer a la vida social, política, empresarial e, incluso militar es en mi opinión un dato objetivo, aunque engañoso, pues se está produciendo sólo cuando ellas mismas parecen haber aceptado el modelo masculino de éxito social. Esto supone que ninguna mujer, es disposición de tomar decisiones políticas de alto nivel, podría hacerlo si, por ejemplo, cuestionara la guerra como mecanismo de resolución de conflictos.

            El éxito del modelo micénico de sociedad patriarcal ha ido probablemente mucho más allá de lo que sus propios inventores imaginaron. Y es que, tres mil seiscientos años después, muchas mujeres ( a cuya costa se construyó tal sociedad) han asumido e interiorizado ese modelo, incluso cuadno creen oponerse a él.
FIN

Fuente: Muy historia nº 36- Bernardo Souvirón   
Montaje y recreación: Geli

ASÍ NACIO UN CONTINENTE… EL ORIGEN DE EUROPA – 1ªParte

Según la Mitología Griega,  Europa existe por un flechazo de amor que dio lugar a las primeras sociedades del continente: La Minoica y la Micénica.

En los comienzos de Europa pugnaron dos patrones diferentes de civilización…
Uno matriarcal y pacífico, más antiguo, cuyas raíces pueden verse todavía hoy en los restos minoicos de la isla de Creta.
Otro patriarcal y violento, simbolizado por Micenas, la patria del rey que atacó Troya al frente de un ejército plagado de héroes que la literatura ha hecho inmortales.

Pero, mucho antes de todo eso, el mito nos cuenta que Europa era hija de Agénorrey de Tiro, ciudad fenicia situada en la costa de Siria.
Una tarde, mientras jugaba con sus amigas en la arena de la playa, el gran dios Zeus la entrevió por un instante, recortada entre los flecos de dos nubes. Deslumbrado por aquella belleza, suspendido del cielo como un águila, fijó su mirada en el hermoso cuerpo de la muchacha.


Todo empezó por un arrebato de pasión…

            Adoptó entonces Zeus la forma de un hermoso toro blanco de cuernos de luna creciente y apareció en la playa con gesto mando y ojos confiados. Avanzó hacía el lugar en que la sorprendida Europa estaba sentada y se tumbó a su lado, rozándola con su blanco lomo.

            Ella acarició la testuz del animal, rodeó con sus dedos los cuernos suaves y, ante el asombro de sus amigas, se encaramó, incauta, a su lomo y se tumbó sobre él como si fuera el lecho de su amante.

            Entonces el toro se levantó y se lanzó al mar con la aterrorizada Europa asida a sus cuernos. Navegó con ella entre las olas hacía el sol de poniente, hasta que por fin llegaron a una costa desconocida, abrupta y solitaria. Europa no sabía que estaba pisando la tierra de Creta.

            Una vez allí, en la ciudad de GortinaZeus se unió a la doncella a la sombra de un plátano, dejando en ella la semilla de un triple embarazo, los primeros hijos de Europa
Radamantis, Sarpedón y Minos que instalado en Cnosos, la ciudad más importante de la isla, habría de dar su nombre a la cultura minoica, antecedente inmediato de la primera civilización genuinamente europea.

El mito hace descendientes a los europeos, de una inmigrante asiática, llevada a la fuerza hasta las costas de Creta, el lugar donde, (se dice…) empieza la historia de Europa en un sentido profundo.

Es muy difícil establecer en el tiempo el origen de la civilización minoica. Quizá su historia en Creta comenzó en los albores del año 3200 a.C., en el llamado “período minoico antiguo” o “prepalacial”, con la llegada a la isla de algunos grupos humanos procedentes de Anatolia y/o Siria y Palestina.
Entre los años 2000 y 1700-1600 a.C. el registro arqueológico detecta cambios significativos en la construcción de los primeros palacios, singularmente en Cnosos, Festos y Maliá. Este período ha sido llamado “minoico medio” o “protopalacial. Y entre los años 1700-1600 t 1050 a.C. se desarrolla el último período de la civilización minoica, llamado “minoico reciente” o “palacial”. El dato más relevante de esta fase es que en torno al año 1450 a.C. el trono del palacio de Cnosos -del que hay una copia de madera en la Corte Internacional de la Haya-, es ocupado por un monarca que ya no es minoico.

Un pueblo sin enemigos...
 
Los habitantes de Creta evolucionaron de tal manera que dieron lugar a un pueblo que sigue impresionando hoy por la belleza de sus restos y el refinamiento de algunos de sus edificios, a los que la historiografía moderna ha llamado, y con razón, palacios.
En el más importante de ellos, el de Cnosos, los griegos situaron al rey Minos, hijo de Europa, y en sus laberínticos sótanos al Minotauro, el monstruo nacido de los extraños amores de Pasífaeesposa de Minos, con un toro enviado desde el mar por el dios Poseidón.

Pasifae

            Un rasgo que caracteriza a todos los palacios de la isla es la ausencia de murallas. Durante todo el desarrollo de la civilización minoica, los habitantes de Creta consiguieron, a diferencia de lo que ocurría en el resto del continente, hacer funcional y cotidiana una convivencia pacífica.

Los Monoicos, quienesquiera que fueran, nunca se vieron amenazados hasta el punto de tener que construir murallas para defenderse.

Las implicaciones que este hecho tiene son verdaderamente inquietantes, pues llevan inevitable-mente a preguntarse uno mismo, si una civilización puede alcanzar altos grados de desarrollo sin verse implicada en prácticas de guerra. Y si eso es cierto, la siguiente pregunta ha de ser por qué razón, pues, la guerra se generalizó después como una solución habitual, mantenida hasta nuestros días.

Minos, el dominador de los mares…
Rey Minos

Pues bien, la realidad histórica de una Creta pacífica resultó casi inasumible para los propios griegos, que intentaron justificar este hecho con suposiciones más o menos fundadas.
La más afortunada de estas suposiciones es la que aventuró Tucídides, el gran historiador y militar ateniense del siglo V a.C., cuando hizo la siguiente afirmación:
“Minos fue, de entre todos de quienes conservamos recuerdo, el primero en hacerse con una escuadra. Dominando la mayor parte de los mares griegos, gobernó sobre las islas Cíclades y llegó a ser el primer colonizador de la mayor parte de ellas”

Este texto ha servido de base a toda explicación sobre la ausencia de murallas en Creta: el dominio del mar, la llamada talasocracia minoica, hacía innecesarias las murallas en tierra. La verdadera muralla de Cnosos era el mar, vigilado por su poderosa flota.

A pesar de que no pocos historiadores han abrazado la teoría con entusiasmo, no hay una sola prueba que la avale. De hecho, a pesar del mar y de la supuesta flota monoica, en el año 1450 a.C., tal como  ya indique antes, el monarca de Cnosos no era minoico sino micénico, es decir griego.
En efecto, ¿cómo podría ser el mar un obstáculo para hombres que empleaban la palabra  póntos, (puente), para designarlo? ¿Cómo podría el mar impedir que quienes lo consideraban un puente entre islas, transitaran por él con la conciencia de que, al navegar, recorrían los territorios de su propia patria?.

El fin de un modelo pacífico

Además, en perfecta coherencia con la ausencia de murallas, todos los hallazgos materiales minoicos parecen alejarse de la estética de la guerra o del guerrero: no hay armas, no hay representaciones de batallas ni escenas de combates; al contrario, la decoración de los palacios y de los vasos de cerámica nos muestran escenas de la naturaleza; delfines, pulpos, algas, y singularmente, serenos paisajes submarinos, acciones de caza y pesca, composiciones relacionadas con las estaciones, toros con lo que juegan hombres y mujeres.  Representaciones, en suma, en las que la guerra está irremediablemente ausente.

Junto a todos estos hallazgos, hay un vacío especialmente notable: la figura del guerrero. Ninguna de las imágenes masculinas que nos ha regalado el arte minoico tiene algo que ver con el modelo de héroe que saturará toda la iconografía del arte europeo posterior, sea cual sea la época.
Por el contrario, lo que registran los hallazgos arqueológicos es la presencia de una estatuilla pequeña que representa a una mujer con los pechos desnudos. Tiene dos serpientes en las manos y un felino sobre su cabeza. La ciencia historiográfica la ha llamado Señora de las fieras. Quizá esta mujer sea el símbolo de una civilización caracterizada por una ausencia, la guerra, y dos presencias: la mujer y un tipo de hombre muy alejado del prototipo del guerrero.

En la isla de Creta están las pruebas de un modelo de vida pacífico que, como decíamos, no logró perpetuarse. Al contrario, fue sustituido para siempre por otro modelo radicalmente distinto que estableció los patrones de conducta (masculinos y femeninos) que han caracterizado hasta el día de hoy a la llamada civilización occidental.


FIN DE LA 1ª PARTE




Fuente: Muy historia nº 36- Bernardo Souvirón   
Montaje y recreación: Geli

lunes, 5 de agosto de 2013

Las consecuencias de lo inesperado. Lo gallardo de la contienda entre lobos. Las recetas destinadas a engañar tontos. El mal humor del contrario, su sangre... No acierta con el significado del yo: Cree firmemente en el ombligo amigo. Desgraciado Dios dudoso, maestro de ciegos. ¿Americanos? Sinfonía india o Rivera celoso. ¿Es droga o catedral?, Manizales gris de sol Causa risa vender gorras u ofrecer hostias. Cornudos y conversos ¿Qué utilidad aportan? Eso de la utilidad es el materialismo ¿No? La verdad lastima al necio, lo confunde. El retórico vuélvese, por comodidad: Pelmazo. Se inspira en la ignorancia de los sabios. Responde a todo siseando… para salvar el pellejo. ¿Qué es todo esto? Un joven, otro joven. La luz o la muerte. Casa Blanca “White House” de semen. Casablanca, espías de cartón. Bogart on the rock. Casablanca,”Dar-el-Beida”: superfosfato, carbón. . Casablanca. Jaque Mate y Blanquita Amaro. Casablanca: Churchill, Roosevelt y De Gaulle. Aclaración al pie: De Gaulle sirve el te. Coplas del maestre Don Rodrigo de Manrique. Ha visto el abismo bajo los relieves de mármol. Elegía acerca de la transitoriedad... Bostezos. Conformidad de una cosa con otra ¿y qué más? Pincelazos que estilizan la muerte: El Greco. ¿Mercedes? El niño implora tu teta. El tipo flota con escafandra y tubos estrafalarios. Un etíope prende la tele y se sienta en el piso. Al hijo se lo comen los mosquitos. Ya no grita. ¡Malditos¡ Buzz,buzz…¡ Mujer estás pasmada¡ Tú no comes flores ¡Que olor¡ Siéntate. Infórmate. El hombre en Marte. Eso es civilización. Descartes puso en duda su existencia. La Infantería de Marina lo confirmó. El desierto atrae como flor carnívora. Alejandro gay y guerrero. Habrase visto. Confirma con los jesuitas la buena nueva. Permiso…subiré la persiana. ¿Todo bien? doña Rosa. Como el culo de la Madelón. Que es decir… Ya lo creo… LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

lunes, 20 de mayo de 2013

VENTUROSA INOCENCIA

.VENTUROSA INOCENCIA

Me envuelve el sensual campanilleo
de tu rubor enamorado.
Pestañas bajas, enjambre de sueños.
Y una lágrima que asoma,
renuente
 al esplendente abismo
de tu blusa palpitante.

Retuerces ansiosa el pañuelo.
Carmín y romance,
vértigo ansioso.
Y los pliegues de tu falda,
avance provocativo
de tus muslos
a mis manos… advierten.

De pronto un silencio incómodo,
 trivial y súbito.
Fogonazo adolescente.
Banderillas de papel
sin mérito ni virtud.
Arcano íntimo e inofensivo.
que percibe una amenaza
y el coste de la profanación.
“El furor de la noche
es el rencor del alba”
-  susurra - “y la acritud
del vinagre
 la puesta de sol indeseada”.

Palomín azul,
jazmín en la turbulencia:
Dime si mi conciencia
 es vergüenza…
O la mueca de un blasfemo
de dudosa estirpe.

Hazme compartir contigo
El entrañable crepitar de los leños.
La sutil melancolía
de las amapolas escondidas
en la noche insonora.
El roce de tus puntillas
sobre mi espalda cansada…
Y que tu felicidad despeje
la vaga ociosidad,
 de los suspiros desconsolados
que obstruyen la razón.


Tus ojos…
Hembra redentora.
Miel morena.
Tus pestañas bajas…
obrarán el milagro inusitado
de devolverme aquél que fui.
Esencia intangible
que por vital resistirá
mi entierro en el olvido

Tú te sueñas y persigues
los hilillos de tu falda,
fabulando con tus dedos
un cerco de estrellas verdes
que deambulan por mi mente
explorando entre los restos
un atisbo de esperanza

Ven…
Dibujemos en la arena fría
un delirio mesurado.
Que la eternidad nos trague,
 Y el sin fin del  monólogo,
 cese.
Que definitivamente
 la razón de nuestras vidas,
aflore,
 chisporroteante de aliento.

.Tus ojos,
tus pestañas bajas…
convocan el gozo silente
desgajado de la duda.
Flor de espuma entre los riscos.
El blanco estreno del alba
santiguará tus promesas.

Un oleaje zigzagueante
 moja las perlas negras
que dormitan en tu pecho,
 desnudo y fértil.
 Ave María de paz,
Irreverente indulgencia.
 Apogeo
de dicha intemporal.

Gira la rueda, muchacha.
Gírala en sentido inverso,
que la destreza no es arte
ni mis penas tu desdicha.



 LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI
Febrero de 2013


viernes, 17 de mayo de 2013

BOBADAS

BOBADAS 6 de mayo de 1968. Después de algunos disturbios callejeros en París durante un par de semanas, estudiantes de la Sorbona toman la universidad y piden soluciones radicales al problema del desempleo. Su actitud sirvió de ejemplo para otros estudiantes y trabajadores de todo el país que se declararon en huelga, y al cabo de una semana el país estaba totalmente paralizado. El Presidente Charles de Gaulle, tras un intento fallido de acabar con la huelga general, disolvió la Asamblea Nacional y convocó nuevas elecciones. Aunque su partido ganó la reelección el descontento continuó vigente hasta su dimisión en 1969. 16 de mayo de 1937: Bombardeo aéreo de aviones italianos sobre Valencia. BOBADAS El silencio es iracundo. Sin gemidos ni impaciencia. Trasudados y nerviosos, ajústanse los correajes, Se burlan de su orfandad. Meros temblores de vida. Piedras, raíces hurañas cubren la sierra insurgente. Solamente un ave, un canto. tempranero, indiferente rompe el silencio pesado. El más joven mira el cielo. Una nube se hace sombra sobre la tierra quemada. Máscara de madera que ya no oculta el desprecio. Aquél… El de la torva mirada. Ese que lo vio morir… de pie, mira las botas astrosas. y la mueca del caído. Tiempo ha, olvidó los “cómo” Igualmente los” por qué” Sólo le cerró los ojos… al Joaquín. ¡Qué mierda¡ El que comanda la fila ordena sacarse los gorros y encuadrar las carabinas. Las sienes pulsan de rabia. “El Joaquín”…La puta vida. Si de puta tiene algo bueno. La faena toca a su fin Palas y picos. Sudor vacío. “No te has de ir así… camarada” Una mano en el corazón, otra engarrotada al cañón. Pero se va. El hoyo profundo y negro lo quiere. Tiene hambre de valientes. ¿Puedo rezar Comandante? ¿Y a santo de qué?... Mocoso. Por su madre…la “Tinaja” Y…su sangre que es la mía. Bobadas, solo bobadas… Mocoso. El Joaquín ya fue y ya no es. Era su ley y su hora. A la una le fue fiel… mientras pudo. Con la otra fue puntual. ¿Qué más basta a un combatiente? La muerte es una vez por todas. Y nadie lo mata matando a quien está decidido. Su desprecio por la vida es misterioso desdén por la muerte. Tu madre lo rezaría, dices. Ya…mocoso. Hace tiempo que lo hace. Tanto o más de lo que piensas. Por otros joaquines muertos. Ora. Ese asunto de los rezos… Mira: Puede que rece a su Cristo, el que en todos estos días de pena le pone el pecho a las balas. Quien diga que no seas tú, mocoso… el próximo Cristo sacrificado. O yo, sin los clavos en los pies Ni el peso de aquella conciencia. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI MAYO de 2013

jueves, 21 de marzo de 2013

DESPERTARES

DESPERTARES Pétalos, tules de niña. Sensual y frágil, brotan de tu pubis cuentas finas. Alegre al mediodía, tensa de melancolía, franjas de sol tardías, sueñas estela lunar, la pureza que es encanto. Lo miras de reojo, sorprendida. No crees llegado el momento. Pelo teñido, rojo vulgar, mechón de pirata, polainas… Vuelas por la acera y te alarmas, el chico te mira y mueres. Abrumada de placeres. Vértigo. Las sábanas, sed ambiciosa de deseo. Maravilla de contactos suaves, estupor curioso, lágrimas de seda. Alientos nuevos de mujer. - Ven Tormenta, calienta mis pies y escucha mi secreto: Tengo tibio el corazón. Los poros viborean chuchos, el alma crepita y hace de la lumbre nueva suaves cascadas de aliento. Pavor sumiso, Tensión irresistible. - Ven Tormenta…pelo suave, mechón de espuma. Quédate aquí. Hoy no he levantado la vista, pero sé que lo he mirado. No te alarmes. Aún eres tú, mi cielo. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI

martes, 19 de marzo de 2013



La Dama Blanca - Leyenda Andorrana
Andorra es la gran desconocida y una de sus leyendas más misteriosas e inquietantes es la de la dama blanca de Aubinyà.

Nos cuenta la leyenda que en este lugar, dominando el camino hacia las tierras de Urgell, existía una torre fuerte y bien construida propiedad de un noble andorrano, que al morir la dejó en herencia a su única hija, llamada por los lugareños “la Dama Blanca”, a causa de los vestidos que solía llevar de ese color.
Por esta época, era la iglesia de Urgell la que se había atribuido el control de estas tierras, avasallando a sus habitantes con fuertes impuestos y exigencias.

La Dama Blanca es descrita como una mujer fuerte y con convicciones, así que inmediatamente de heredar la torre y las tierras de su difunto padre, prohibió en numerosas ocasiones la entrada del obispo de Urgell en los valles andorranos. Pero éste, haciendo alarde de su orgullo, entraba y salía con total impunidad aumentando a su vez las cargas sobre los indefensos campesinos.


Sucedió que una noche, tras un largo día de cobros y exigencias, la comitiva del obispo se dirigía de vuelta a la sede del obispado cargados del dinero y los bienes de los campesinos andorranos. Era una noche de luna llena y se respiraba un ambiente de tranquilidad y desasosiego mientras el obispo cruzaba el borde de un bosque junto a Aubinyà, cuando de pronto escuchó una dulce y celestial voz de mujer que emergía de entre la arboleda. El obispo bajó de su corcel y dejó que la comitiva siguiera unos pasos y éste se adentró en la negrura bosque, cuando de pronto vio a una hermosa mujer bañada por la intensa luz de la luna, vestida totalmente de
blanco y haciéndole signos para que se acercara a ella. El obispo, seducido, se acercó a ella y ésta le cogió dulcemente de la mano; él la abrazó por la cintura y ambos se adentraron en la espesura del bosque. Ésta fue la última vez que se vio al obispo, de nada sirvieron las batidas realizadas por sus secuaces días después en su búsqueda.
 Ilustración de la leyenda para niños - Carles Arbat

No obstante, en esas mismas fechas un gran lobo feroz comenzó a causar estragos por la zona. Pocos fueron capaces de escapar de sus fauces, y los pocos afortunados que lo consiguieron afirmaron ver en los ojos de la bestia la mirada desesperada de una persona, de un obispo…


Por eso, la Dama Blanca es considerada la protectora de los valles de Andorra.


Esta Leyenda, que siempre han explicado los habitantes de la zona, sucedió en realidad.
Según dijeron muchos viajeros ingleses que escucharon de viva voz de muchos Andorranos la historia y todos aseguraban que era del todo cierta.

De hecho desde el siglo X, las autoridades laicas y las eclesiásticas de Urgell, intentaban imponer su autoridad en tierras Andorranas sin mucho éxito.
De hecho en el año 992, un vasallo del Conde de Urgell, levantó un castillo a Bragafolls, en el Sur de Andorra, un castillo que fue destruido por los propios andorranos poco tiempo después.
Hay que destacar que en muchísimas leyendas y cuentos medievales, el bosque tenía muchísima importancia, y es que al hombre le costó unos cuantos siglos dominar los bosques que les rodeaban en aquella época, la mayoría de las tierras feudales. Y el hecho de poder controlar el bosque era sinónimo de poder.
Ciertas o no, las leyendas, leyendas son y siempre me gusta creer que en parte son verdad.
Y de hecho, Andorra no pudo nunca ser sometida, gracias quizá a una misteriosa Dama vestida de blanco y convertida en el símbolo de la independencia y las libertades Andorranas, frente al poder feudal.

Fuente : Leyendas Andorranas
Montaje y recreación:
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martes, 5 de marzo de 2013

CUANDO LAS SOMBRAS SE CIERRAN

Desconozco si existe en la historia de la humanidad antecedente similar; un oprobio moral de tamaña magnitud. No improbablemente alguno de los protagonistas de la pequeña historia que relataré, atemperase su deshonra a virtud de la preeminencia de factores temperamentales cuya fortaleza de natural salvaguarda, proporcionaríale un medio indirecto para enfrentar la vergüenza letal que en tales circunstancias devasta al individuo. Quizá una vuelta de rosca imprevisible, al abrigo de un escalafón de recuerdos entrañables, o una alegórica guitarra que tiñese de olvido y resignación la marisma alcohólica del abatido y proporcionase a la mente enajenada el bálsamo vital para sobrevivir. Puede incluso que un anómalo efecto camaleón estimulase la adopción del tono y el color del entorno indiferente, o sabe uno quién se convirtiese en mosca pegada a la pared para escuchar y ver sin ser advertido, vendiendo el alma al precio vil de una herramienta. Lo que trasladaré a continuación es absolutamente verídico y ha sido tomado en versión propia del suscrito, de un libro autobiográfico del extraordinario escritor italiano, Curzio Malaparte Falconi (Prato, 9 de junio de 1898 – Roma, 19 de julio de 1957), de nombre real Kurt Erich Suckert , intitulado “La Piel”. Malaparte fue actor bélico de primera línea del ejército regular italiano en las dos últimas confrontaciones mundiales. Su bibliografía y sus formidables artículos periodísticos rezuman la extrema amargura de quien asociado al horror, exorbitado en este caso en tanto vencido y pisoteado por los vencedores, arroja sal sobre su pecho supliciado por el deshonor y la duda, procurando salvar con el sacrificio de la palabra valiente y al mismo tiempo piadosa, el alma y el espíritu de un pueblo trucidado por la inacabable tortura de la guerra. OOO Las tropas estadounidenses, combinadas con las inglesas, eligen Nápoles como cabeza de puente, (entre otras), para el desembarco e invasión de las tropas aliadas en la Europa continental sometida al eje Roma-Berlín. Mientras la defensa y posterior ofensiva de Stalingrado ya se ha cobrado tres millones de víctimas, la ocupación nazi en el resto del continente se torna insostenible. El predador enceguecido por la impotencia retrocede y forcejea en Italia, buscando cubrir su retirada con carne de cañón italiana. Múltiples deserciones, el acoso permanente de la guerrilla partisana y el sufrimiento sin tregua de un pueblo que resiste lo indecible, inclina al comando nazi a tomar las riendas de la contienda. Desde ahora y con prescindencia de su aliado fascista asumirá el control exclusivo de la situación e impartirá las órdenes pertinentes para no perder posiciones en el Sur y cubrir su retroceso. Pero las cartas están echadas. Huida y arrasamiento van de la mano. El ejército liberador entra a Nápoles bajo palio y desde entonces el postramiento del pueblo napolitano, por el hambre y la desolación, cambia de dueño. Muchos niños son alquilados por sus propias madres a los soldados del "liberador", especialmente a los árabes del ejército inglés, degustantes reconocidos de ese plato exquisito a cambio de unas monedas o libras de chocolate. En cuanto a las mujeres... ¿Qué decir? Mussolini es ejecutado por la guerrilla y el comando político provisorio del Gobierno italiano encabezado por el nefasto Bidoglio ofrece al invasor la rendición incondicional pero además, propone "colaborar" con sus precarias fuerzas en la lucha contra sus ex aliados. “All right fucking Italian. Put on and take off these clothes that bear that another lousy start. And make it quick before we repent and go through the weapons you as you deserve” (*) Entre burlas y risas las tropas italianas son obligadas a despojarse de sus uniformes y sustituirlos por un remanente de material de desecho. Zapatos agujereados o reconstruidos a las apuradas, casacas y pantalones cribados de agujeros de bala, cosidos de apuro aún con sangre seca, proveniente de las fuerzas aliadas que lucharon y murieron en el desierto poco tiempo antes constituyen la nueva indumentaria. Hasta el fin de la guerra el atavío de los míseros soldados italianos perteneció a los muertos que sobrevivieron en otros muchachos con la misma mirada inocente. LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI MARZO DE 2013 (*) Todo bien, italianos de mierda. Poneos esta ropa y quitaos esa otra piojosa que lleváis puesta. Y que sea rápido antes que nos arrepintamos y os pasemos por las armas como os merecéis… -------------------------------------------------------------------------------------------------

viernes, 16 de noviembre de 2012

CASTIGO DE SOLEDAD

CASTIGO DE SOLEDAD ¿Un atardecer?: El de ayer. Hoy… casi la nada. Mañana será el olvido. Mancera, timón y reja Sobre mi corazón. Estiletazo feroz de aquel arcángel falsario rapiñero de emociones. Ruina de símbolos trágicos, mi vida, resignada a la epopeya, falaz, de deambular sin pericia en busca de su otra vida. La tuya. Nunca me pregunté si eras bella o si al final del desierto nos aguardaba el amor. Un disoluto deseo; una figura plural sobre los terrones grises. Tú, y tu sensual alegría que palpitaba en mi carne. Ahita de tanta dicha. Una súplica superflua. La tersa languidez de un beso, Insumiso... que doblegamos. Carne rosa, Senos de altivo porte. Tu piel de aguafuertes, rosario de felicidades; y al fin… Fue mi ceguera insolente, carcomida de soberbia la que nos llevó al abismo. Excusas entreveradas, plagadas de desencuentros nos arrasó, irremediablemente, como una ola impiadosa. La marea del destino Nos devolvió a las arenas. exhaustos, No pude reconocerte Sal y espuma. Lunares rojos de odio. Los colmillos del olvido Hicieron presa de ti. Superfluo sueño orillero. Madrugón de vino fuerte, alquitrán y barquichuelos sujetos a la maldición de un perfume de violetas. Y el adiós, que mojó mis pies. Calladamente como un cachivache de historia… mal contada. La oscuridad se imprime de tiempo lento. Agónico. Nuestras almas, expuestas se reconocieron en el torpe miedo de vivir. Sudor craso de correajes, furgón de los desahuciados. Calesita alucinada. Sin niños… Nuestros sueños. Paisanos de rústica mirada: Abrid un rumbo en mi congoja. Apuñaladme la espera… Cargo con una culpa impía, deliberada… Infinita. LUIS ALB ERTO GONTADE ORSINI Noviembre de 2012 Derechos reservados.

domingo, 28 de octubre de 2012

martes, 16 de octubre de 2012

La reina Ico - Leyendas Canarias


  
 Zonzamas reinaba en Lanzarote cuando llegó a la isla una embarcación española al mando de Martín Ruiz de Avendaño.
Al ver la nave a distancia los isleños se aprestaron para el combate. Transcurrido el tiempo, Ruiz de Avendaño decidió ir a tierra en son de paz, llevando consigo un gran vestido que regaló al rey como muestra de amistad. Zonzamas aceptó el regalo y, en muestra de amistad, entregó al recién llegado ganado, leche, queso, pieles y conchas, invitándolo a descansar en su morada de Acatife. Allí eran esperados por la reina Fayna y sus hijos, Timanfaya y Guanareme. Como huésped de los reyes pasó Avendaño varios días en Mayantigo. Mas tarde retornó a su barco y partió.

    A los nueve meses la reina Fayna dio a luz una niña de tez blanca y rubios cabellos, a la que puso por nombre Ico. El pueblo murmuraba y renegaba de la princesita y de su origen. Así transcurrió el tiempo, y la niña creció sana y hermosa al cuidado de Uga, su aya. Transcurrido el tiempo Zonzamas y Fayna murieron.

Los Guaires, reunidos en asamblea, proclamaron rey a Timanfaya. Con el paso de las estaciones Ico se fue convirtiendo en una bella joven. Guanareme se enamoró de ella y acabó por hacerla su esposa.
Tiempos después otras naves vizcaínas y sevillanas llegaron a las costas de Lanzarote en busca de esclavos. Los lanzaroteños se aprestaron para la defensa. En la lucha muchos isleños murieron, otros fueron hechos prisioneros y encadenados como esclavos para ser vendidos en la Península. Entre estos últimos estuvo Timanfaya.
  
Desaparecido el rey, los guaires se reunieron otra vez para elegir nuevo soberano. Este debía de ser Guanareme, pero nadie osó pronunciar su nombre, pues si era elegido su esposa, Ico, debería ser reina y su nobleza, origen y sangre eran discutidos. Su piel y sus rubios cabellos recordaban demasiado la lejana llegada de Ruiz de Avendaño y si Ico no era hija de Zonzamas, no podía llevar la corona, así que tuvo que huir.

   Deliberaron largamente los Guaires. Finalmente decidieron que, para llegar a la verdad, la princesa fuese sometida a la prueba del humo. Quedaría encerrada en una cueva acompañada de tres mujeres no nobles. Después se llenaría el aposento con un humo espeso y continuado; si la sangre de Ico no era noble, perecería como las otras mujeres. Si sobrevivía sería signo inequívoco de su nobleza.
El día siguiente sería testigo de la prueba. Por la noche Uga, la niñera de Ico, la visitó con el pretexto de animarla, pero nada más quedar a solas, la vieja aya le dio una esponja a la princesa diciéndole que al llegar la hora de la prueba, la empapara de agua y la pusiera en su boca, con lo cual saldría viva de la cueva.

Ico hizo caso. Cuando fue abierta la cavidad las tres mujeres villanas yacían muertas, mientras que ella salió con vida.
En Adelante sus súbditos no dudaron de su nobleza e Ico llegó a ser reina.

Fuente: Leyendas Canarias
Montaje y Recreación e Imagen
Angels Martínez